Pero Nieves, una de las vecinas más conocidas de Villamanín pues tuvo el bar Peña Laza, tiene complicidad con Javi, el panadero de Santa Lucía (Panificadora Robles) y más allá de que la clienta esté en casa, se trata de evitar el sofocón de andar bajando y subiendo tres pisos, "que ya vamos teniendo una edad".
Más o menos a la misma hora cada día, suena en la calle Reino de León ese claxon que parece gritar "¡¡¡panadero!!!" y en segundos Nieves se asoma a la ventana con la bolsa ya preparada y una larga cuerda que llega al suelo. Javi busca en ella el monedero, con las perras que la buena mujer tenga allí, coge lo que le corresponde y busca el duro que desde hace años tiene allí. "No lo quita porque es el duro de la suerte".
Acaba la faena. Da un ligero tirón y Nieves sube su bolsa. "Hasta mañana Javi". "Cuídate Nieves".
Y una día más tarde volverá la sinfonía para claxon: "¡¡¡El panadero!!!".
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