Era uno de los tipos más peculiares de la montaña central leonesa, afincado en Rodiezmo. Podría ser ‘el más peculiar’ pero es complicado demostrar eso de «el más»;como bien explicaba el poeta Quinty cuando en la solapa de sus libros se podía leer lo de «posiblemente el mejor poeta en lengua castallana».
- ¿Porqué no quitamos el posiblemente?;le preguntabas ante afirmación tan contundente.
- Los países que hablan el castellano son numerosos y diversos; hay tribus, ignotos territorios selváticos... puede haber entre ellos un gran poeta desconocido.
Puede haber en la montaña central, en los Argüellos leoneses, en alguno de sus numerosos pueblos... un personaje más singular e irrepetible que Xixón el de Rodiezmo, que ya en su carta de naturaleza hay un enigma y una paradoja, ¿de Xixón, de Rodiezmo?... la respuesta es sencilla, universal. Como era su forma de estar en el mundo.
Hablaba asturiano cerrado, vestía como un dandy nada trasnochado, se peinaba a tres o cuatro aguas sin saber nunca cómo lograba el prodigio de construir cada mañana ese tejado de pelo imposible de adivinar dónde nacía y hacia dónde caminaba. En la luna delantera de su coche llevaba un gran cartel de RTVE, en el maletero su gaita asturiana desmontada, en el asiento del copiloto el más recordado enredabailes (junto a él), su inseparable amigo Nemesio, que también posaba en el maletero su tambor. Podían sacar los instrumentos al llegar a una fiesta y cuando marchaba la orquesta aún estaban probando el roncón. «Dai de beber», decía Xixón, y Neme le echaba un poco de vino por la copa del roncón y cuando le llegaba a los labios sí amagaba con tocar.
Cuentan de él, de Xixón, que se movía entre la nieve como nadie, sobre terribles nevadas. Dice Tomás el de Casares que muchas noches le vio marchar a las tres o las cuatro de la madrugada, con metros de nieve, para subir hasta el repetidor de Brañilín, que ése era su trabajo, el mantenimiento del repetidor y así se explica el llamativo cartel de su luna.
Nunca se enfadó. A veces se arrancaba a tocar. Jamás aprendió el castellano. No se le recuerda con prisa y se le echaba de menos en la larga enfermedad que acabó con sus días, a los 91 años, este mismo martes. Imposible olvidar a Xixón.