Con la sutil sencillez con la que la pluma se desliza espiral, revoloteando en el aire al despedirse del ala de una oscura golondrina despistada que vuelve al balcón anhelado.
Con el embeleso del preso Fray Luis, que en la noche oscura del alma contempla el cielo adornado de luces buscando recuperar la calma. Mientras otro poeta en Granada a punto de ir al cadalso pide a la luna su venida para no ver la sangre vertida.
Con la tristeza de la princesa desolada cuya risa y color quebrado han quedado sepultados bajo la blancura de los pétalos de una flor desmayada en un vaso.
Con los ecos fúnebres de la voz de mi padre recordando a Espronceda, grave, segura, recitando con voz oscura «triste es la vida cuando piensa el alma, triste es vivir si siente el corazón». Y mi madre, también poetisa, le recuerda, sentada en su banco de piedra. Y con ella, de la mano vienen a mi memoria las poesías de Gloria.
Con la desdicha oculta de la pasión escondida de Machado, siguiendo la sinrazón de una espina clavada en el corazón que logró arrancarse un día para oscurecer la tarde. Pero como dijo el poeta San Juan de la Cruz «la dolencia del amor no se cura/sino con la presencia y la figura».
Con el empeño ambicioso de escribir sobre ella, a la que el poeta de Moguer vio primero pura niña inocente, reina luego, fastuosa, ardiente para finalizar al principio en inocencia sin duda presentándose desnuda.
Con el eco dulce de Rosalía De Castro cantando «ahí va la loca soñando con la eterna primavera de los campos». Y la naturaleza acaso reciba gesto escrito de la dama eterna prohibida por la que suspiró Garcilaso.
Aunque no es menos ambicioso prescindir de renombrados poetas para acudir a los enmascarados que se ocultan tras mis estudiantes. Inventaba una niña tierna esta semana un poema bonito sobre el cariño a su abuelito, y otra que no parece muy sentida se deleitaba en la vida.
Otra más onírica se recreaba en el verbo más conjugado en lírica. El verbo amar es manido, demasiado socorrido , pero Fátima lo bordó y recitándolo nos embelesó.
Miraban el ciruelo floreado que se ha cuajado en el instituto, de estallido celebrado en un guiño primaveral causándoles sensaciones. Eso y las vacaciones.
Cima de delicia con la llegada primaveral que anuncia que lo ideal está muy cerca de serlo. El aire huele a pájaro despierto que inciensa la mirra de la vida, el sol que restaura heridas lamiendo la piel, amante dormida.
Mientras haya poesía hay futuro, si el hombre tocado por la belleza, abandona la ligereza de entregarse a la burda compañía de una aplicación de IA.
Porque ya lo dijo Celaya, habrá futuro mientras la poesía no se vaya.
Con algo de contrición pido disculpa al lector si hoy me aparté de lo pactado. Fui guiada por sentimientos de emoción y melancolía. Hoy es el día mundial de la poesía.
Con aires de prisa y bruma surgió hoy esta columna estrofa, a vuelapluma…