Raúl Barrientos Antón

El voto que defiende su tierra ya no es minoritario

10/02/2026
 Actualizado a 10/02/2026
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Durante años se nos ha repetido que defender lo propio era una excentricidad, una postura marginal o, en el mejor de los casos, un gesto romántico sin recorrido electoral. Sin embargo, los últimos resultados en Aragón desmontan ese relato interesado: el voto regionalista no solo existe, sino que crece cuando se expresa con claridad, coherencia y valentía. La Chunta Aragonesista ha duplicado su representación y aumentado su respaldo electoral de forma notable porque ha entendido algo esencial: la gente está cansada de ser secundaria.

Las provincias que no son consideradas prioritarias por los grandes centros de poder conocen bien esta sensación. Inversiones que nunca llegan, infraestructuras eternamente prometidas, servicios públicos recortados y un abandono progresivo que se disfraza de discursos grandilocuentes en campaña electoral. Los partidos hegemónicos hablan de cohesión territorial mientras practican una política selectiva, donde siempre ganan los mismos y siempre pierden los territorios periféricos, rurales o incómodos.

Y lo más grave no es solo el desinterés de las direcciones nacionales. Lo verdaderamente hiriente es la actitud de algunos representantes locales que, elegidos para defender a su tierra, optan por anteponer unas siglas al bienestar de sus vecinos. Diputados y cargos públicos que guardan silencio cuando su provincia es castigada, que justifican lo injustificable y que actúan más como delegados de partido que como portavoces de su gente. Representantes inútiles, no por falta de capacidad, sino por falta de compromiso.

Aragón demuestra que otra forma de hacer política territorial es posible. Que no hace falta pedir perdón por exigir lo que corresponde. Que hablar de equilibrio territorial, de identidad, de servicios dignos y de futuro no espanta votos, sino que los suma. Cuando el discurso es honesto y el objetivo es claro (defender la tierra frente a decisiones ajenas) la ciudadanía responde.

En territorios como el nuestro, la reflexión es inevitable. ¿De qué ha servido votar una y otra vez a quienes solo se acuerdan de la provincia cuando toca colgar carteles? ¿Qué hemos ganado siendo leales a partidos que no son leales a nosotros? Seguir confiando en quienes no consideran prioritarios nuestros problemas no es moderación, es resignación.

Por eso hoy más que nunca es necesario un voto consciente, responsable y positivo para León. Un voto que no nazca del miedo ni de la costumbre, sino de la convicción. Un voto que entienda que defender esta tierra no es dividir, sino exigir justicia. Que no se trata de castigar, sino de construir futuro. Porque ninguna sigla nacional vale más que nuestros pueblos, nuestros servicios, nuestra gente y nuestras oportunidades. Cuando León vota pensando en León, deja de ser invisible y empieza a decidir su propio camino.

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