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Volver a disfrutar

12/06/2025
 Actualizado a 12/06/2025
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Cuando empezó septiembre no sabías. Qué pensar, cómo plantearlo. Desmoralizarte porque han llegado los meses estudiantiles más duros de tu corta vida, ese curso con el que llevan pateándote durante años, o mirarlo con el optimismo de que cada día que pase será uno que dejes atrás. Ese mes siempre supone un hundimiento moral, en pocas horas, del verano a la rutina, del esparcimiento a las aulas, de los amigos a los compañeros. Pero en este último se hace aún más fatigoso, desde la primera hora del primer día tienes que estar; ojos alicaídos, falta de sueño, cansancio, eso da igual, porque tu mirada tiene que centrarse en ese profesor, que ya sea fantástico o un petardo, posee muchas de las respuestas sobre tu futuro próximo.

Pasaban las semanas y tu escritorio se iba llenando de bolis gastados, lápices empequeñecidos, trozos de goma, libros subrayados, notas, apuntes, resúmenes; una mesa abarrotada, sin sentido, sin orden, sin capacidad de procesar todo lo que llegaba a ella después de una mañana de clase. Te despertabas cada día con miedo, porque todo lo que habías planificado podía romperse debido a ese mentecato que lanza un trabajo, un libro o una prueba, o que se la trae al pairo que aquel día de diciembre ya tengáis otro examen, y esa semana otros tres además de exposición de tal y entrega de cual.

Tu vida se convirtió en hacer lo que sea cada tarde, en anular el tiempo libre, en estar a la expectativa, en dormirse preocupado y levantarse preocupado. El paso del tiempo lo hacía más gravoso, todo se apretaba más, tu cabeza ya no era tuya; piensas en abandonar, en destruir la mesa, en tierra quemada. Pero sigues porque es lo que tienes, o debes, o es obligación. Patadón hacia arriba, como monigote, dejas de pensar porque el sufrimiento no deja de perseguirte.

Sin embargo, todo tiene su fin, y ese fue la semana pasada. Lo has logrado. Ahora ya no mirarás por la ventana, formarás parte de ella. Enorgullécete porque lo has superado, has llegado al mejor verano de tu vida, en el que todo se hará realidad, este era el premio. Por fin volverás a disfrutar. Por fin…

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