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Vísteme despacio que tengo Pisa

12/09/2026
 Actualizado a 12/09/2026
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Los malos resultados españoles  en  el informe PISA, informan del  retroceso en todas las  competencias evaluadas: ciencia, lectura y  matemáticas. Y el mayor descalabro, duele decirlo, se ha producido en comprensión lectora. La piedra angular del aprendizaje. 

Recientemente  leí en el ensayo «Lector vuelve a casa», escrito por Maryanne Wolf, que lleva como subtítulo «Cómo afecta a nuestro cerebro la lectura en pantallas», lo siguiente: «Tampoco hay tiempo ni ganas para el cultivo de un ojo tranquilo, y menos aún para evocar los recuerdos de su cosecha». 

En  una conversación con una maestra de infantil sobre la paciencia  cuidadosa  que conlleva enseñarle a un niño distintas habilidades,  se  lamentaba de que la irrupción temprana de la tecnología  les genera limitaciones. «Algunos llegan  a las aulas  sin saber prácticamente hablar, ni siquiera ponerse un abrigo, estiran los brazos y esperan a  que nosotros se lo pongamos». Parecen como sedados por el embrujo de las pantallas que se lo dan prácticamente todo  hecho. 

Los adultos, que somos su ejemplo, también parecemos  hipnotizados. ¿Habremos  renunciado a la pausa, atrapados en un schroll infinito al que  nos conduce el  tratamiento rápido de multitud de información? Anclados   en el  modo vertiginoso, al dictado del algoritmo mimoso,  sin  espacio aparente  para la evocación contemplativa. Y menos   para el aprendizaje pausado, si es el niño quien maneja el móvil,  cuando todavía no se han  puesto los cimientos de   su aprendizaje,  con la necesaria lentitud que requieren los comienzos.

Ciertamente, es fantástico y loable   el desarrollo tecnológico que contribuye a un óptimo desarrollo humano.  Pero  sin renunciar a   nuestra  humanidad. Y a los  humanos  siempre nos ha seducido  descubrir, experimentar, recrearnos  en los propios éxitos alcanzados con el esfuerzo. Y la  tecnología, a veces ,  nos lleva en volandas haciéndonos adictos a una comodidad que cercena  nuestra capacidad de detenernos para recrearnos  en los detalles. 

Y entre las  soluciones , estos días , acordamos dedicar tiempo a la lectura pausada, y recuperar el ritual del dictado, y recrearnos en la resolución de un problema, tentar al cálculo mental, o darle, ¿por qué no? a la denostada memoria,  también su contribución a la causa del conocimiento.

Los  profesores, nos vemos sujetos a una programación que exige la asunción de unos contenidos o saberes básicos vinculados a unas competencias y la burocracia apresurada  nos impele.

Los  latinos aconsejaban : «festina lente», traducida como «apresúrate despacio»  que buscaba el equilibro entre rapidez (tecnología) y prudencia (el genio creativo humano). Este nuevo curso,  no solo PISA, sino, los futuros ciudadanos, nos lo demandan.
 

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