No hay peor cosa que hablar mal de lo que no se ha visto o no se conoce, pero aún así, estoy, la verdad, un poco harto de los escandinavos. No es envidia, ni mucho menos, que uno nunca tuvo más que envidia (envidísima), que a los que calzan más de 28 centímetros en lo suyo y no creo que sea el caso. Estoy, de verdad, hasta los mismos de la altísima educación finesa, del nivel de vida de los noruegos, de la paz de los daneses, de la tolerancia sueca y de los islandeses y su bacalao. Si sumamos toda la gente que vive en estos países, nos da un total, aproximado, de veinticinco millones de humanos. La mitad, casi, de los que subsistimos en la vieja piel de toro ibérica en un territorio mucho mayor. Todo este cabreo viene a cuento de la última estadística sobre la felicidad, (como si fuese algo que se pudiera cuantificar), de los países de este ancho mundo.
Pues resulta que el país más feliz del mundo es Noruega, los terceros y cuartos Suecia y Finlandia y luego Dinamarca, que el año anterior estaba en primera posición. Sigo diciendo que la única posibilidad de ser posible esta desmesura es porque son pocos, muy pocos, y que, por lo tanto, se ponen todos de acuerdo para amañar esta estúpida estadística. Las estadísticas son una infamia en el 99% de los casos. Como cuando afirman que el sueldo medio es León es, pongo por caso, de 1.300 ‘pavos’. La mayoría de la gente que uno conoce cobra mucho menos, pero sólo hace falta que aparezca un defraudador habitual de Hacienda que dice ganar 10.000, (más lo que factura en B), para que esa trola se convierta en verdad. Como veis, algo cotidiano.
Pero volvamos a los vikingos. En Noruega viven cinco millones de personas. Un buen día descubrieron que tenían mogollón de petróleo y el maná cayó del cielo inesperadamente. Al recibir tal cantidad estrafalaria de coronas, resultó que les sobraba por todos los lados y decidieron invertirlo en un fondo de pensiones estatal. Ese fondo de pensiones (eufemismo muy a cuento para disfrazar lo que realmente es, un fondo de inversiones que con su actuación interesada puede llegar a lograr que estados como Grecia, Portugal o España las pasen putas con lo de mi prima la del riesgo), ha logrado que los súbditos del ‘rey Olaf’ tengan asegurado su futuro para cien años más.
Como todos los países que cocinan con mantequilla en vez de con aceite de oliva, los noruegos son esencialmente racistas, como todos los pueblos del Danubio para arriba y lo demuestran recibiendo con cuentagotas a los emigrantes, 5.000 en el pasado año, que intentan entrar en el paraíso nórdico con una mano por delante y otra por detrás. Y luego está lo del frío y lo de la noche eterna, y lo de los suicidios, y lo de tomar al asalto los bares y las playas de esos mismos países a los que asfixian con su dinero en forma de arrogancia: Portugal, Grecia o España.
No recuerdo si fue Plinio el Viejo o el Joven, el que afirmaba, admirado, que los bárbaros del norte podían estar seis meses sin hacer el oso (o sea, sin follar), porque odiaban juntarse con hembras que no fuesen rubias y con ojos claros. Debían de tener todos fracturado el Monteggia derecho (como yo, que me caí como un sapo campanero), de matarse a pajas.
Y es que son aburridos..., lo de Ikea es un chiste de muy mal gusto (sobre todo para los muy manazas, como un servidor); su cocina, infame; el Volvo, el coche más viejo del mundo; y van a hacerme aborrecer el bacalao, con lo que me gusta... Y , además, son unos embusteros. Suecia es uno de los países que más armas exporta; los daneses se ‘chutan’ mucho porque suelen estar deprimidos todo el tiempo (no me extraña porque su deuda es el doble que la nuestra); los fineses se maman como cabras y los islandeses reúnen todos los problemas anteriores cuando son un país con 300.000 habitantes (como Valladolid, pongo por caso). Y luego están sus ‘juntaletras’..., tan en boga últimamente. En general, son previsibles y un tostón, pero, ya sabéis, son la ‘novedad’.
Vendría a ser lo mismo que si los de Boñar se creyesen superiores a los de Vegas porque su pueblo queda más arriba y el Porma está más limpio allí que más abajo. Y porque viva más gente, tengan más bares, cinco o seis oficinas bancarias más o porque sea más alto el Pico Cueto que la Quebrantada... No son mejores por esas cosas, ni mucho menos. ¿O sino de donde sacaban los fréjoles y los garbanzos que comían a diario? ¿Y de dónde salían los tipos, y las tipas que llenaban sus bares todos los fines de semana? En todos los pueblos viven buenas personas e hijos de puta y nunca se puede, ni se debe, generalizar e idealizar. ¡Ah!, y yo soy moderadamente feliz y no soy nórdico.
Salud y anarquía.
Vikingos
30/03/2017
Actualizado a
15/09/2019
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