Donde ya no hay niños que vayan a catequesis, ni vecinos que pujen por el santo, ni voces que formen el coro –por no haber, no hay ni cura en algunos casos– es en los pueblosque se alejan un poco más del área de influencia de la capital, en los que ir a misa –a falta de bar– es el único momento de la semana para que buena parte de los vecinos sociabilicen, teniendo en cuenta que la media de edad de los que tienen menos de un centenar de habitantes supera los 60 años de edad de media. La misma que hace que en interior del templo lo único que suene –y cada vez más a menudo– sea el ‘Hacia ti morada santa’ como última despedida y que cada boda, bautizo o comunión –si esque llega a haber un evento de este tipo– se celebre más que el día de Nuestra Señora.
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