San Pedro fue el primer Papa viajero, pues salió de Jerusalén hasta llegar a Roma, pero en los últimos tiempos fue San Pablo VI el que inauguró los viajes por todo el mundo. No fueron muchos, pero sí muy significativos. El record viajero lo batió San Juan Pablo II. Tiempo tuvo para viajar. Los siguientes papas no se han quedado quietos, si bien Francisco prefería ir a los países más de la periferia. No vino a España, aunque pensaba ir a Canarias, ni tampoco fue a su patria, a Argentina. León XIV no se lo ha pensado dos veces y ha querido cumplir el deseo de su predecesor de ir a Canarias y, de paso, a Madrid y Barcelona. Imaginamos que vendrá con mucha ilusión, pero realmente no es fácil en este momento, tal y como está la situación en España. Estaremos atentos a sus palabras y sentimos especial curiosidad por lo que vaya a decir en el Congreso de los Diputados, pero seguro que merecerá la pena oírlo. Otra cosa es que se le haga caso.
Algunos experimentarán un gran alivio al ver que el viaje papal acapara los informativos, evitando así que se hable mucho otros temas de actualidad más incómodos, como tantos escándalos que están manos del poder judicial. No faltarán quienes ahora se declaren entusiastas seguidores del Papa por eso de que están a favor de la paz, de los derechos humanos de los inmigrantes, del cuidado de la tierra, de la justicia, de la lucha contra la pobreza y el hambre… Realmente no podría ser de otra manera, pero no significa estar en sintonía con el mensaje del Papa y de la Iglesia, cuando en la práctica no se tienen en cuenta otros valores del Evangelio. Por ejemplo, el valor de la vida. Han conseguido que la sociedad vea como un derecho, el destruir seres humanos dentro de la madre. Y, sin embargo, a derecha e izquierda, se contempla sin rubor cómo en España son destruidos cada día cerca de trescientos seres humanos inocentes e indefensos.
Otros, por mucho que digan defender la vida, en el fondo manifiestan una buena dosis de xenofobia. No lo disimulan. A Francisco lo han insultado todo lo que han querido.
¿Qué dirán ahora de su sucesor? Pero también puede ocurrir que quienes están haciendo una desastrosa gestión de la inmigración quieran apoyarse en el Papa como si les diera la razón en cómo lo están haciendo. La Doctrina Social de la Iglesia sigue siendo necesaria, también en tiempos de Inteligencia Artificial. Se supone que el Papa tendrá algo que decirnos. A ver si nos molestamos en llevarlo a la práctica. Falta nos hace.