Recientemente hemos conocido una encuesta de cómo se valora la gestión del Gobierno autonómico en la lucha contra la despoblación, pues que el 7,6 por ciento de los encuestados en la provincia de León estén muy de acuerdo, es de preocupar, o son hooligan o no ven más allá que el mundial de fútbol. La despoblación empieza por la pérdida de oportunidades en origen, como pretende Vestas, con la deslocalización de su proceso productivo que le genere ventajas competitivas en mercados subdesarrollados, donde el coste salarial es cinco veces menor, multinacional que juega al chantaje como otras tantas que campan a sus anchas en un mundo global, sin aranceles a la vista que penalicen sus prácticas abusivas. Deberían los Gobiernos aprobar un plan de choque para garantizar los puestos de trabajo y atreverse si fuera necesario a la expropiación de la empresa para evitar que más de 600 personas pierdan su empleo y no verse abocadas a la huida, en busca del dorado en tierras brutalmente pobladas y contaminadas, convirtiendo a nuestra región poco a poco en un parque natural con acceso restringido. Eso sí, entretenidos en el desenlace de la operación enredadera, como recita Violeta Parra «se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra».
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