jose-antonio-llamasb.jpg

Verdades vacías

06/07/2026
 Actualizado a 06/07/2026
Guardar

La España vaciada continúa su proceso. En muchos pueblos pequeños de nuestra montaña oriental leonesa, primero se fueron los que buscaban trabajo. Las familias eran largas y no había «campo» para todos. La entrada en el Mercado Común redujo la producción de ganado vacuno y de leche. El cereal, la remolacha, el lúpulo, los garbanzos, las lentejas, las legumbres, comenzaron a llegar de lejanas tierras. El trabajo de una familia se redujo a un par de hombres, los cuales soportaron dos años más, hasta que, en una nueva vuelta de tuerca, la leche dejó de recogerse y las vacas familiares desaparecieron. Ya no hacía falta nadie. Los escasos resistentes se buscaron un trabajo en la ciudad, aunque siguieran viviendo en el pueblo....

Los pueblos seguían igual: calles asfaltadas, alumbrado, agua corriente, bar abierto... Pero cerraron las escuelas. No había niños. No había curas ni maestros. Ni carteros, ni médicos, ni pastores, ni rebaños, ni siquiera había quién le diera cuerda al reloj de la torre de la iglesia. El campo agonizaba. Hasta Franco había muerto ya. Y a nuestro amigo, el galardonado novelista Jesús Torbado la nueva Censura le prohibió publicar su novela ‘Sobresalto es pañol’ ¿Cuánto faltaba para que muriera la verdad?

A la verdad también había que vaciarla, no faltaba más. Y de eso es de lo que se trata en este momento. En ese pueblo vacío se busca alguien que acepte ser el representante oficial. Pero ya no queda nadie más que uno que se preste a asumir el liderazgo. Y a ese se dirige la autoridad competente que reside en el municipio del cual dependen las aldeas. Y a ese se le proporciona una trabajo cualquiera y se le asegura para que pueda llegar a un retiro conveniente. Y es ahí donde la verdad es el objeto del vaciado completo, previo a su muerte por inanición. a tenemos vaciada la verdad.

Grandes fondos internacionales de inversión, amparados en la genial idea de la «descarbonización» y las «energías limpias» se infiltran en la política (puertas giratorias) y prometen a los alcaldes la «resurrección de la carne» mediante el sistema de invertir en el biogás, y los fosfatos, y operaciones diversas que dejarán la tierra más vacía todavía, pero ahora de árboles y agua potable y aire respirable, a cambio de unos puestos de trabajo y una riqueza en la que se creen...

Ya tenemos la verdad vacía. El ‘sobresalto’ ya es definitivo. El novelista ya está muerto. Varios de los que quedan se unen para enarbolar la protesta. Las fuerzas son escasas. La verdad está dormida, no está, muerta. Hay que hacerla despertar.

Lo más leído