Marta Muñiz

La verdad, aunque duela

23/05/2026
 Actualizado a 23/05/2026
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Los españoles estamos en shock desde que el pasado martes se conociera la imputación del presidente Zapatero en el caso Plus Ultra. Por primera vez un presidente de Gobierno es investigado por los tribunales.

Por supuesto, Rodríguez Zapatero es inocente mientras no se demuestre lo contrario. La presunción de inocencia es un derecho democrático que debe asistir a cualquier ciudadano, faltaría más; sin embargo, flaco favor le hacen desde el Gobierno, la televisión pública y la prensa subvencionada al decir que esta investigación ha llegado hasta el juez por una denuncia de Manos Limpias y unas declaraciones de Víctor de Aldama en el programa Horizonte de Iker Jiménez.

No es de extrañar que al difundir todos ellos este bulo de forma sincronizada, en cuanto abrimos las redes nos encontrásemos con declaraciones de muchos votantes socialistas hablando de «guerra sucia», máquina del fango, fachas con toga, acoso judicial. Bueno, si son consumidores habituales de esos medios es lógica su reacción. Además, quienes aún defienden a este PSOE son socialistas de nacimiento. Su voto es emocional, ciego, pura fe. Son votantes de ídolos, y para ellos el ídolo es la idea de bien y, por ende, todo lo que no sea su dios el mal, el infierno, el caos.

Este caso nace a petición de la Fiscalía Anticorrupción española en connivencia con las Fiscalías de Francia y Suiza, gracias a la información llegada desde comisiones rogatorias desde varios países y las investigaciones de la UDEF. Pueden comprobarlo en cualquier agencia de verificación de noticias; por lo tanto, es una trama compleja de la que solo estamos asistiendo al principio del primer acto y de dimensión internacional.

Si Zapatero es inocente sería mejor para todos. Si no lo es, sería la estocada final a un partido agonizante. Lo siento por sus honrados alcaldes y militantes. En todo caso, la verdad, el respeto a la Justicia y a la prensa libre, deben prevalecer.

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