Hace no demasiadas fechas, hablaba en estas mismas líneas de mi odontólogo por aquello de que uno se hace mayor y tiene que andar ya a la cosa del implante y para lamentar que en este nuestro terruño nos tenemos que conformar con lo que saquemos a diente. Pues bien, ahora me ha tocado ir a mi óptico de cabecera para revisarme, pero sigo con la misma graduación, así que no cambia mi manera de ver las cosas.
A diente hemos sacado década y media después la redacción de un proyecto para rehabilitar nuestra joya histórica con forma de estación de tren. Y veo que bien está lo que bien acaba, pero es que aún falta mucho para que acabe, al menos cuatro años antes de que se pueda licitar obra y habilitar oficinas que serán la nueva prolongación de los despachos madrileños desde los que se frena por ejemplo el regreso de los trenes de Feve al centro de León, por el que caminan esta semana sus infatigables defensores, los nuevos talleres de Torneros, la segunda fase de la integración del AVE o el simple uso provisional del ‘solarón’ situado a la vera del paseo del Ferrocarril como zona verde y aparcamiento pese a que seguirá funcionando durante años como vivero de hierbajos a escasos metros del vanguardista Palacio de Exposiciones.
A diente habrá que sacar también, si es que lo conseguimos algún día, el edificio moderno que le falta a San Marcos, otra de nuestras joyas históricas y buque insignia de la red de Paradores, que sigue haciendo honor a su nombre y parando cuanto puede una ampliación que no sólo elevaría de manera importante su volumen de negocio, sino que también permitiría un uso mucho más habitual por parte de todos los leoneses gracias a multitud de eventos que ahora mismo tienen que buscar otras ubicaciones. No me ha aumentado la graduación, así que sigo viendo poca voluntad política tras ocho años de patrañas y una redacción de proyecto que lleva más de seis meses en el limbo.
Y a diente andan los bomberos forestales queriendo arrancar mejoras en sus paupérrimas condiciones laborales mientras la administración alude a la confabulación del clima y las tormentas para justificar que le vuelva a pillar el fuego este verano. Y no me ha aumentando la graduación, así que veo que, si siete de cada diez incendios que se han producido este año en este nuestro terruño son intencionados, el problema es muy diferente a como nos lo quieren dibujar unos y otros. Y veo que sí, que es muy caro desbrozar todo nuestro patrimonio forestal a golpe de talonario, como lo sería tener un policía en cada portal para que nos sintiéramos más seguros, así que quienes defienden este tipo de soluciones populistas y poco realistas bien podrían ir cogiendo la boina y el zurrón antes de comprar unas ovejas que les sirvan para predicar menos y desbrozar más trigo.