Hace dos meses, con motivo de la operación militar de EE UU en Venezuela en la que capturaron al dictador Nicolás Maduro, compartía en este mismo espacio las diferentes aristas que tenían que ver con las críticas y aplausos a dicha intervención y la vulneración de la legalidad internacional. Y, sin tiempo para digerir lo sucedido, los amigos Trump y Netanyahu nos obligan una vez más, tras su decisión de atacar a Irán, a reflexionar sobre el derecho internacional.
No seré yo quien ponga en duda las bondades y beneficios del derecho internacional a lo largo de la historia, pero los casos de Venezuela e Irán nos obligan a preguntarnos si este sigue siendo eficaz en la actualidad o si ya es algo caduco e incapaz de dar respuesta a ciertos conflictos.
El secretario general de la ONU condenó la actual ofensiva contra Irán y citó la prohibición de la Carta de las Naciones Unidas de utilizar la fuerza contra otro país. Y está en lo cierto, pero debemos preguntarnos por qué hemos llegado hasta aquí y si el derecho internacional ha sido efectivo a la hora de evitar que comenzara esta nueva guerra.
Si nos fijamos en Venezuela e Irán, nos daremos cuenta de que tienen muchas similitudes: dos países gobernados por dictadores que vulneran sistemáticamente los derechos humanos. En el primero de ellos, el pueblo, harto de vivir bajo el yugo de una dictadura, ejerció su derecho a voto, pero el régimen dictatorial no reconoció los resultados y se perpetuó en el poder. En Irán, la ciudadanía, cansada de vivir sin libertad y en unas condiciones infrahumanas, salió a la calle para decir basta ya, teniendo como único resultado el asesinato de varias decenas de miles de civiles.
Y ante estas dos tropelías, ¿qué ha hecho el derecho internacional para dar apoyo y respaldo a estos dos pueblos? ¿Qué acciones ha adoptado la ONU para dar solución a esta vulneración flagrante de la legalidad internacional?
Si han hecho algo, ha quedado en papel mojado y no ha valido para absolutamente nada. La falta de eficiencia del derecho internacional ha posibilitado que llegara el abusón de la clase y haya tomado cartas en el asunto, escudándose en ciertas excusas que son ciertas, aunque a nadie se nos escapa que los intereses que mueven a Trump distan mucho de la búsqueda del interés general.
Me van a perdonar, pero si el sistema jurídico internacional no ha logrado defender a los venezolanos e iraníes de las violaciones del derecho internacional de las que son víctimas, es que entonces algo falla, dejando abierta la puerta a que, con o sin razón, algunos adopten decisiones unilaterales.