Uclés y Reverte han discutido, Ana Pastor y Teresa Mata ya están en el lugar de los hechos. Ahora en serio. Una vez reposada la gresca, ya difuminado el mayor ruido de sables ‘revertianos’, ¿cómo no escribir de lo de Uclés, cómo resistirse a la trifulca del año? Ya saben, el cartagenero moreno invita al joven escritor a unas jornadas sobre (¿o sería más exacto escribir blanquear, lavar la cara…?) la Guerra Civil y éste declina. A partir de ahí, P. Reverte, puñal en mano, le fue ‘pa´encima’ y… la dana literaria.
Varias consideraciones. Una, que además podría ser definitiva: si alguien no quiere ir a un debate, no va y punto. Es decisión personal, sólo faltaba que estos… (rellenar) obligasen a uno a pelearse con ellos. Hay que metabolizar esos reveses, arturín. El viejo mosquetero está acostumbrado a salirse siempre con la suya por sus académicas gónadas, el joven escritor se planta, renuncia a asistir y lo hace desde el éxito, que quizá es lo duro de admitir. Éxito, por cierto, currado: quince años tras sus setecientas páginas; merecido, fuera de preferencias literarias. Acusaron al muchacho de boicot, pero él se negó sin más, no presionó. Igual pensaba el organizador que todos son alvises y quiles, a los que no hace falta llamar para que se presenten en un sitio.
Dos, se trata de unas jornadas que llevan una década celebrando y nadie sabía de ellas, la polémica les ha venido muy bien para el márketing, publicidad gratis. Tres, para ser neutral y si no te quieres mojar, lo mejor es coger al escritor por la boina, jeje. Alguno lo ha hecho, pero la mayoría han optado por atizar al joven, señal del poder que acumula el gerifalte en su ‘mismidad’. Por eso tocó a arrebato y se desató una verdadera cruzada. Y para reivindicar, cómo no, la equidistancia, salió a relucir la palabra «todos» y metieron todo en el mismo saco, con y sin interrogaciones.
Y para invocar el espíritu reconciliador, salió a relucir, cómo no, la sagrada Transición, cuando dicen que bailaban agarrao Fraga y Carrillo. Sin embargo, los que defendían esa concordia lanzaron tremenda campaña de ataques al jovenzuelo: periodistas, escritores y ‘bots’ le calificaron de sectario, ventajista ideológico y cosas por el estilo; se mofaron de su aspecto y hasta de su condición sexual. Mucho tuvo que escocer la decisión de Uclés para que en ciertos medios inmundos no quedase un solo bragado columnista sin opinar. Y cuatro, ¿cómo era aquello?, algunas veces sabes dónde tienes que estar sólo viendo quién está enfrente. Si el mediador elegido en este país para restañar heridas es el testosterónico espadachín Reverte, apaga y vamos.
Había quedado pendiente una línea de puntos. Si andas como un pato, graznas como un pato, etc. ¿no serás un pato? Hablas, piensas y actúas como un facha, ¿no serás…? Ah, pero no quieres que te lo llamen. Me manda ‘wassap’ al respecto el amigo Joan desde Barcelona: «No se debate con los fascistas; se les silencia y punto». Yo lo firmo debajo.