Leo con estupor que el secretario general de UPL, Sr. Sendino, quiere negar a los demás territorios lo que el mismo partido leonesista lleva pidiendo desde hace varias décadas: que todos los pueblos puedan decidir libremente su futuro.
Confieso que hace años que no espero nada de un partido sin rumbo, desvestido de cualquier capa ideológica más allá de intentar ser llave de gobierno para decidir donde se colocan unas macetas o que calle se asfalta primero.
Para estas políticas de semejante altura ha quedado un proyecto que nació como mecanismo de respuesta a la negativa de las instituciones del Estado del legítimo proceso constituyente de la autonomía leonesa. Sin embargo, en una maniobra propia del mejor de los estrategas, se alinea con aquellos que eliminarían de un plumazo todo el Estado autonómico para centralizar todo en Madrid, o lo que es lo mismo, volver al caduco y nacionalcatólico modelo de estado franquista.
Deberían saber el Sr. Sendino y el resto de sus asesores, que posicionarse en contra del derecho a decidir del pueblo catalán, es hacerlo de manera intrínseca también en contra del pueblo leonés. Y aquí no vale decir que no son casos comparables, puesto que los mismos que hoy niegan que los catalanes decidan libre y democráticamente su futuro, son los mismos que mañana dirán a los leoneses que lo nuestro tampoco toca. Que nuestros andares son mejores si caminamos junto a los vecinos de al lado y que lo mejor para todos ese seguir centralizando en Valladolid.
El Sr. Sendino, insisto, debería explicar a sus cada día menos votantes, porque se sitúa al lado de Ciudadanos, un partido que quiere reformar la Constitución para definir las comunidades autónomas actuales y cerrar de esta manera el proceso autonómico, eliminando ya de forma legal cualquier resquicio de autonomía leonesa.
¿Qué hace usted Sr. Sendino, que no se ha ido a las filas de aquellos partidos que quieren negar ya insisto, con la legalidad en la mano, los derechos legítimos de los leoneses?
¿Cómo puede ser, Sr. Sendino, que un partido como UPL, antes vanguardia del leonesismo, sea ahora una marioneta de los partidos españoles con sucursales en León?
Afortunadamente, vivimos los últimos años de pervivencia de un partido que ha sido cortijo de profesionales de la política, vividores que se han arrimado al sol que más calienta y que asumieron un lenguaje leonesista en el que nunca creyeron. La lista es larga y no hacen falta nombres. Ahí están todos aquellos ‘salvapatrias’ que vendieron a su pueblo por un puestín y una jubilación honrosa.
Los nuevos tiempos se llevarán por delante a UPL, en una mezcla de tristeza por lo que pudo ser y no fue y de alegría, porque hoy ya se están de nuevo organizando las bases para un proyecto ilusionante que recupere el valor máximo de la política: el derecho de los leoneses a decidir.
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