Sobre bajas y absentismos

Elena Blasco Martin
14/02/2026
 Actualizado a 14/02/2026

Se habla de bajas y de absentismo laboral con tanta insistencia como superficialidad. Lo hace la CEOE, los empresarios, que suele echar mano de estribillos vacuos y los repite hasta que acaban rayándose. Lo hace la Airef, la llamada Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, atendiendo, por supuesto, al coste económico y no a la salud propiamente dicha. Y lo acaba de hacer también el Gobierno dispuesto, señalan, a investigar. También lo hacemos los sindicatos, naturalmente, unos más que otros, todo sea dicho de paso, en el papel que nos corresponde. Y de ahí este artículo para llamar a la reflexión.

A tal efecto, coloquemos en cabecera un dato que puede calificarse de impacto: el cáncer es la primera causa de muerte laboral en Europa. 102.500 muertes al año (un 53 % del total) se reconocen en la Unión Europea, mientas que en España sólo se comunicaron 119 casos en el año 2025. ¿Qué sucede? ¿Somos supermanes? No, sencillamente en nuestro país el nivel de subregistro y de ocultación es gigantesco en lo que se refiere a empresas y trabajadores expuestos a riesgos cancerígenos. De esto se trata y a partir de ahí podemos seguir hablando.

Acerca del absentismo pregonado por la patronal, son muchas las trampas que se utilizan para cocinar los datos. La mayor de todas ellas es meter en el mismo saco todas las causas que explican las ausencias, tanto da enfermedad real que un despertador que no ha sonado a tiempo, tanto da un permiso reconocido de maternidad o paternidad que unas horas sindicales amparadas por ley, tanto da quien se ausenta por vicio contrastado que quien sufre un accidente. Todo es absentismo. Y no es así. Por eso, en apariencia, la cifra global produce alarma, pero por qué no se entra al detalle. Evidentemente porque no interesa.

Y en cuanto a las bajas por enfermedad, accidente o similar sucede otro tanto. Se frivoliza sin valorar el fondo del asunto, es decir, la mala salud y, en numerosas ocasiones, la deficiente atención. Pensemos que las mayores listas de espera en medicina especializada corresponden a traumatología. Pensemos, pues, en el retraso en la valoración, en la reparación, en el establecimiento de un tratamiento y en los mecanismos de recuperación, siempre y cuando no haya una operación por medio. Cualquiera, incluso la clase empresarial, sabe lo que esto significa. Y las listas, todas las listas, continúan creciendo año tras año, en particular desde la dichosa pandemia, porque la sanidad pública sufre un menosprecio presupuestario y de recursos notables. No son los trabajadores y trabajadoras los causantes de esa desidia; todo lo contrario, son los primeros que se colocan en cabeza de las manifestaciones para defender la sanidad pública, su sanidad. Por lo tanto, un consejo para las patronales: si estáis preocupados por las personas trabajadoras, por sus ausencias y enfermedades, acompañadnos en la defensa de la sanidad pública.

Como dice el refranero «quien salud no tiene, de todo bien carece».

Elena Blasco Martin es secretaria general de CCOO León

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