Sin tren, sin futuro

Juan Javier Sánchez Grano de Oro
18/08/2026
 Actualizado a 18/08/2026

327 kilómetros. Esa es la distancia que separa Plasencia de Astorga, la que un día unió Sevilla con Gijón atravesando media España por el oeste, y la que llevamos sin poder recorrer en tren desde 1985. Desde 1996 ni siquiera pasa una mercancía por ahí. Cuarenta años de vía muerta. Cuarenta años de un país que decidió que a nosotros no nos tocaba tren.

Tengo 22 años, soy de Badajoz y estudio Biotecnología. El 16 de julio presenté la petición 1301/2024 en la Cámara del Parlamento Europeo, ante la Comisión de Peticiones. Lo hice porque estoy hasta las narices de que llamen «reto demográfico» a lo que en realidad es una decisión política tomada con nombre y apellidos. Esto no nos ha pasado. Nos lo han hecho.

Fue un Gobierno del PSOE, el de Felipe González, el que cerró esta línea en 1984. Y es otro Gobierno del PSOE, el de Pedro Sánchez, el que en 2021 pidió expresamente que Bruselas sacara el tramo Plasencia-Salamanca-León de la red prioritaria europea, la TEN-T, la que recibe la financiación buena. Léanlo bien: no es que Europa nos haya olvidado. Es que España lo pidió por escrito. Cuarenta años, un mismo partido en el origen y en la coartada, y encima con la desfachatez de venir cada cuatro años a hablar de «vertebrar el territorio» en mitines.

Que no me vengan con el cuento del presupuesto. Estamos hablando de un corredor que afecta a cuatro comunidades autónomas, varias capitales de provincia y siete provincias enteras, que conectaría puertos del norte y del sur, y que un catedrático calculó hace años que se podría dejar operativo en tres años si hubiera voluntad real. No es una utopía. Es una infraestructura que técnicamente es viable y que políticamente les da pereza.

Ante la Eurocámara lo dije tal cual: el Gobierno español viola de forma sistemática el espíritu de los artículos 170 y 174 del Tratado de la UE, los que obligan a corregir las desigualdades entre regiones. Aplazar esto hasta 2050 no es prudencia, es la forma elegante que ha encontrado el PSOE de decirnos que no le interesamos. Mientras tanto la gente de mi edad se va. No hace falta un estudio para verlo: donde se cerró el tren, se vació el pueblo. Está documentado, está estudiado, y a nadie con poder le ha importado lo suficiente como para moverse.

Que dejen de llamarnos el futuro. Somos el presente, y ese presente se está resolviendo en Madrid, en el extranjero, en cualquier sitio menos aquí, porque aquí no hay ni tren ni condiciones para quedarse. No pedimos limosna ni un gesto de lástima institucional. Exigimos derecho, con toda la rabia que da tener que seguir pidiéndolo en pleno siglo XXI.

Al próximo Gobierno, sea quien sea, le dejo una sola tarea, sin matices ni excusa: adelantar esto de verdad, con plazos que se cumplan y no con otro estudio que vuelva a aplazarlo todo hasta 2033, hasta 2040, hasta que a alguien le convenga.

La Comisión de Peticiones ha decidido seguir investigando y pedir explicaciones a España. No es la victoria, es la grieta. Y las grietas las abrimos empujando: ahí siguen las trescientas personas plantadas en la Plaza de la Constitución de Zamora un enero con frío, las diputaciones que han votado a favor por unanimidad, la gente que lleva treinta años sin rendirse. Nosotros tampoco pensamos hacerlo.

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