Si el Papa lo ha dicho, va a misa

Elena Blasco Martin
09/06/2026
 Actualizado a 09/06/2026

La visita del Papa León XIV a España no está dejando indiferente a nadie, la imagen de conservador y tradicional que se tenía en sus inicios ha ido cambiando paulatinamente con  el enfrentamiento entre la reivindicación de la ley del más fuerte que representa el gobierno de Trump y el respeto al derecho internacional y la multilateralidad  expresada por este Papa.

En esta vertiginosa visita a España, León XIV ha venido en el momento propicio para convertirse en el mejor espectador y critico de los acontecimientos nacionales. Sin duda la conflictividad parlamentaria, la escasa popularidad y el cuestionamiento de la política española, las distintas formaciones de gobiernos autonómicos retrógrados y los casos de pederastia darán grandes y elocuentes momentos de discurso papal.

Por el momento centraré  el  tiro de esta tribuna en su intervención en el acto del Movistar Arena de Madrid este pasado domingo en donde el Papa obtuvo su primera victoria,  poner de acuerdo a organizaciones sindicales y patronales en la necesidad de un nuevo contrato social  que avance hacia la dignidad y la humanización de las relaciones laborales.

Es especialmente llamativo su discurso alentando al dialogo social como instrumento clave para tejer redes, reflexión, colaboración y participación. Un dialogo social que sin duda arma la dignidad de las personas, mejora la vida de la gente y construye  sociedades justas.

El dialogo social no es solo un instrumento institucional, es un mecanismo de lectura de presente y futuro, de diseñar estrategias, respuestas y actuaciones frente a los retos del mundo del trabajo, de las trasformaciones en marcha en materia de digitalización, medioambiental y tecnológica y sus repercusiones sociales y económicas. El diálogo social sirve para perfilar el cómo hacerlo y facilitar todas esas transformaciones de manera inclusiva y justa, que mejore la calidad de vida de la clase trabajadora y empodere el bienestar social.  

Pues bien, frente a todo ello, nos encontramos en una comunidad autónomo donde el último pacto de gobierno PP-VOX está repleto de un lenguaje incisivo, malintencionado y perverso. Donde, entre las políticas económicas, se comienza  con elaborar un diagnostico del “absentismo” utilizando con ello un término manipulado para estigmatizar a la clase trabajadora por ejercer sus derechos, como si se tratara de ausencias sin justificar al trabajo. 

Donde habla de “rechazo injustificado de participación” en actividades para la mejora de la empleabilidad, alegando que la gente no quiere trabajar. Donde se habla de “inmigración ilegal” y repatriación exprés, dando a entender con esa ilegalidad que la población migrante irregular está todo el día delinquiendo.  O donde se habla de supresión total de ayudas a las ONG, como si se tratara de colaboradores de las mafias de tráfico de personas. 

Un acuerdo donde sin duda, en palabras del propio Papa, “la comunicación nunca es neutral”, donde se incita al odio, a la división, al enfrentamiento y a la polarización política y social, terrenos en donde se sitúan y se encuentran cómodos ambos partidos.

Un pacto en el que, más allá de las faltas de respeto a las libertades individuales, de culto, de tradiciones, de cultura, de memoria y de derechos ciudadanos al acceso libre y universal de los servicios públicos, se incumple expresamente el propio Estatuto de Autonomía de esta Comunidad haciendo saltar por los aires ese Dialogo Social entre organizaciones empresariales y sindicales más representativas, poniendo en tela de juicio el valor social que tiene el mismo.

Un dialogo social, dicho sea de paso, que poco se ha desarrollado en la provincia de León, solo contamos con un pequeño impulso a nivel muy local, en la propia ciudad de León,  y del resto ni está ni se le espera, pues solo conseguimos negativas a su desarrollo  en forma de excusas  y constantes actuaciones de boicot de interventores, acompañadas con  claras faltas de compromiso y disposición política del resto de las instituciones y administración competentes.

Una verdadera pena… Esta provincia necesita de reflexión, cooperación, desarrollo y actuación conjunta entre todos los agentes sociales y de mucha predisposición  política y administrativa para afrontar el presente y futuro de la misma.

Mientras tanto,  volveremos a ocupar las calles de todos nuestros pueblos y ciudades,  como lo hacemos el próximo 10 de junio en Villablino,  exigiendo el desarrollo económico y social que se merecen nuestra gente.

Acabemos la homilía de hoy como lo hizo el Papa, “que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo”, “que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses” que “el progreso tecnológico tenga en cuenta a los ancianos, a los pobres o a quién no tiene voz”. Ya veremos cómo encajan esas 62 páginas de oscuro pacto y su prioridad nacional con el discurso del Papa.

De momento hay quienes continuaremos trabajando para humanizar y dignificar la realidad económica y social de nuestro país,  pero algo  está claro… si el Papa lo ha dicho, va a misa.

Elena Blasco Martin es Secretaria General de CCOO León

Lo más leído