Hay un descontento generalizado en Santibáñez de la Isla y comarca con las nuevas parcelas asignadas a los vecinos y su gestión .
El ITACYL ha puesto todo patas arriba en los campos irrigables por el Canal Alto de Villares-Presa de la Tierra en las márgenes del Tuerto y del Órbigo. Empezaron con las entregas de las fichas de atribuciones de las nuevas parcelas, continuaron con los movimientos de tierra para las instalaciones de las nuevas tuberías soterradas con sus hidrantes, y terminaron fitando las nuevas parcelas. A partir de aquí es cuando empezó el caos. Los dueños y renteros empezaron a entrar en las nuevas parcelas asignadas sin títulos de propiedad ni provisionales ni definitivos y con la consigna que si la gente quería proceder a esterradarlas para ponerlas en producción cuanto antes que se las agenciaran cada uno por su cuenta hablando y arreglándose unos con otros. Ah, eso sí, los gastos generados en todos estos trabajos correrían a cargo de los dueños de las tierras porque el Servicio Territorial de la Consejería de Agricultura y Ganadería se desentendería de todo.
Las máquinas esterradoras empezaron a aparecer por doquier contratadas por particulares. Allanaron los antiguos caminos y regueros, quitaron acequias, tuberías, alcantarillas, pontejas, sifones; arrancaron árboles y plantaciones enteras, todo ello, sin haber hecho los nuevos caminos ni los nuevos cauces y desagües. Los montones de escombros y cascotes por todo el campo hicieron acto de presencia: acequias de hormigón y de cemento, tuberías y alcantarillas rotas y apiladas como a cada uno, o al operario de la esterradora le diera a entender; árboles y planteles enteros arrancados de raíz y quemados en los caminos y linderos cercanos. No queda en todo el vago ni un árbol en pie donde pudiera posarse un gavilán o cernícalo planeador. En fin, que es hoy el día que los campos de estos pueblos afectados por esta actuación de reordenamiento del territorio parece Paiporta después de la gota fría del 29 del pasado octubre.
Y es que parece que a TRAGSA ( sí, esa, la de la trama Koldo), la empresa pública de gestión privada, a la que se le encomendó los trabajos de ejecución de estas obras, se le olvidó licitar los trabajos de la retirada de los escombros, por un lado, y por el otro, dejó para el final de todo el proceso transformador del terreno la hechura de los nuevos caminos.
Radio Macuto dice que estos montones de escombros terminarán triturados como reblo y relleno de los nuevos caminos de concentración .¿Cuándo? No se sabe, porque seguro que TRAGSA tampoco habrá hecho la licitación correspondiente y ya se sabe que las cosas de palacio van despacio.
De momento no hay manera de transitar por la zona si no es campo a través y con el correspondiente permiso de los nuevos propietarios de las fincas, ya que los antiguos caminos los nuevos dueños los han incorporado ya a sus fincas. ITACYL ha incorporado a las nuevas parcelas hasta las calzadas romanas, las vías mozárabes, y los caminos reales, y vecinales que comunicaban los diferentes pueblos por la margen izquierda del río Tuerto. Para estos movimientos de tierras no se han hecho catas arqueológicos ni se ha contado con historiadores que los asesoraran sobre por dónde excavar y por dónde no para no destruir posibles vestigios arqueológicos.
La expresión “todos los caminos conducen a Roma” no ha llegado a nuestros días fortuitamente sino que responde a la gran presencia de estas calzadas por toda Hispania, y más en nuestra ámbito leonés. Ya en la Edad Media los caminos de mozárabes (cristianos y judíos) y los caminos de Santiago cruzaban todas estas tierras que los cristianos llenaron de iglesias, conventos, ermitas y hospitales. Por ejemplo, en la zona de Santibáñez de la Isla, La Isla y Garaballes TRAGSA, a estancias de ITACYL, ha borrado el camino Huerga o camino real que venía de La Bañeza y seguía por el camino Posadilla o Camino de las Cerezas, hacia Astorga, que también ha desaparecido. Este camino iba paralelo al río Tuerto por la margen izquierda que los romeros usaban como variante Órbigo-Tuerto de la vía de la Plata para transitar por él y para desviarse a las ermitas y los hospitales de peregrinación de todos estos pueblos como Huerga ( ermita de Nuestra Señora de Villaverde o Verdosina), la Isla ( hospital de San Pelayo, Santibáñez ( hospital de San Blas), Villagarcía, San Félix ( hospital de la Virgen del Caño) y Posadilla.
Muchos de estos sitios religiosos desaparecieron por la desamortización en el siglo XIX pero no los caminos que se siguieron usando en los desplazamientos a las cabeceras de los partidos judiciales como caminos reales o camino La Bañeza o Camino Astorga. Los libros de apeos de las iglesias, cofradías, rectorías, al marcar los linderos de sus donaciones siempre se refieren a ellos usando el nombre de caminos reales cuando algunas de sus fincas lindaban con ellos. Por ejemplo, en el 4 apeo de las propiedades de la hacienda raíz de la Rectoría de Santibáñez de la Isla hecho en 1781 se dice: ”Otra tierra trigal y centenal al Camino Huerga cerca de los güelmos de Loya que hace dos cuartales poco más o menos. Linda hacia Poniente con Camino Real que va a La Bañeza….”
Pues estos caminos se los acaban de cargar las máquinas de Tragsa por ordenes de ITACYL y del Presidente del Servicio Territorial de la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castila y León, Fidentino [Filetino] Reyero.
Esta señor también es el responsable del mal reparto y de la desigual forma y tamaño de las nuevas parcelas. A algunos les han dado todo apedazado de tal modo que prácticamente les han dado todas sus propiedades en una parcela a coto redondo. Por el contrario a otros les han vuelto a dar las tierras en varios sitios y con tamaños y formas que las hacen imposibles de trabajar como tierras de cultivo o plantaciones, ya que son largas largas como una semana sin pan y estrechas e irregulares ( esquinazos) como revolcaderos de caballería o como carriles bicicletas.
Lo que hacéis con estas chapuzas de mala fe es acabar con el patrimonio histórico y cultural de la provincia, destrozar las herencias y la memoria de generaciones y generaciones que se reventaron a trabajar para legar un capital en tierras a sus hijos y descendientes, y expulsar a la ya poca gente del campo al no poder trabajar o explotar como cada uno quiera los “carriles bicicletas” que le habéis cambiado por las tierras que os han confiado y que se las devolvéis en tiras.
Toda esta intervención en los campos de estas comarcas no va servir para modernizar nada, solo acelerará el vaciado de los pueblos, lastrará la fijación de población en el entorno rural, porque las tierras, tan irregular y asimétricamente repartidas y diseñadas, serán compradas por un fondo buitre que se quedará con todo, con las grandes y pequeñas heredades, acabando con lo más sagrado del ser humano, la propiedad privada.
Estas actuaciones en el campo de estas comarcas, disfrazadas de adelanto y de preparación para el futuro se están convirtiendo en todo lo contrario; son actuaciones que provocan la muerte de los pueblos y sus fuentes de vida. Surgirá el “agribusiness” absentista y depredador que acabará con la gente, su historia y sus tradiciones.
El otro día llevé a mi madre centenaria a ver el vago, a ver su nueva finca, y se entristeció tanto que me dijo: "llévame de aquí que no quiero ver esto. Han acabado con el campo. Así distribuido y repartido es inservible. Lo han hecho a posta para que se queden cuatro con todo.”