Lo vuelven a hacer. A raíz de las últimas afirmaciones del concejal David Pacios y después de lo sucedido en el último Pleno, el PP y Coalición por El Bierzo vuelven a demostrar que tienen una particular manera de entender la gestión municipal: cuando no saben cómo solucionar un problema, suben los impuestos.
Esta vez, un 72 % las tasas de los puestos de la Plaza de Abastos.
¿Se acuerdan de aquel gran proyecto para revitalizar la zona? ¿Del modelo de Pontevedra que iba a servir de referencia? ¿De aquella Plaza de Abastos convertida en uno de los motores de actividad del centro de Ponferrada?
Pues aquí tienen la primera gran receta: subir un 72% el coste a quienes quieren abrir allí sus negocios.
Su forma de revitalizar las cosas es subir los impuestos y no hacer prácticamente nada. Y eso es precisamente lo que venimos sufriendo durante esta terrible legislatura: una parálisis que alcanza prácticamente todo aquello donde ponen las manos.
¿No iban a retirar la zona azul del centro de Ponferrada? ¿No iban a trasladar la Zona de Bajas Emisiones a la parte alta de la ciudad?
¿No iban a resolver los problemas de limpieza? ¿No iban a transformar de una vez algunos de los grandes espacios urbanos abandonados?
Promesas muchas. Soluciones, las justas.
Y cuando llega el momento de afrontar aquello que exige trabajo, negociación, planificación, dinero y, sobre todo, sacrificio político, aparece la gran especialidad de este equipo de gobierno: la patada hacia delante.
Que nadie se equivoque: desde el Grupo Municipal Socialista hemos permitido la prórroga del servicio de limpieza porque no queremos que nadie pueda acusarnos de no colaborar cuando está en juego un servicio esencial para los ciudadanos. Pero colaborar no significa otorgar un cheque en blanco. Solucionen los problemas. No los aparquen.
Porque gobernar consiste precisamente en eso. En tomar decisiones. En asumir costes. En enfrentarse a los problemas aunque resulte incómodo. En buscar soluciones aunque lleven trabajo. Lo que no sirve es esquivar permanentemente las decisiones difíciles y confiar en que el tiempo haga el trabajo que corresponde al Gobierno municipal.
Eso sí, para las luces y para la fiesta siempre hay tiempo. Ahí no parece existir parálisis.
Quizá sea la nueva fórmula de gestión municipal: mientras las calles esperan, las obras esperan, los servicios esperan y los problemas esperan, nosotros encendemos las luces.
Y si todavía queda algún ciudadano dispuesto a preguntar cuánto cuesta todo esto, que no se preocupe.
No toquen nada. Que lo suben.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.