Mi padre no hubiera querido

Jesús Alañá
01/11/2015
 Actualizado a 01/09/2019
Está Cataluña revuelta (o Catalunya que no me importa escribirlo así). Como consecuencia de ello está revuelto todo el país. Y yo también, porque no termino de entender muchas cosas.

Puede que interpretéis todo esto que voy a decir como una especie de testamento que pueda llegar a ser farragoso, pero os pido por favor que no dejéis de leerlo, que algo creo que podais sacar de provecho.

Mi padre no hubiera querido ni por asomo presenciar lo que está ocurriendo. Mi padre, catalán de pura cepa trasplantado por cuestiones amorosas y laborales a Burgos, nunca renunció a sus orígenes, aquéllos que a todos nos remitían al pueblecito tarraconense de Batea del que descendía, sin entrar en otras consideraciones.

Mi padre nació en 1917 y, a los 19 años (cuando estalló la Guerra Civil) decidió hacer caso a sus ideas y enrolarse nada más y nada menos que en la Columna Durruti. Mi padre estuvo en la Batalla del Ebro. A mi padre, cuando Buenaventura Durruti fue asesinado por sicarios enviados por el PSUC (el Partido Comunista en Catalunya) le llevaron a una checa de la que le sacó para salvarle la vida mi abuela Natalia. A mi padre, cuando acabó la Guerra Civil, le condenaron por ‘rojo’ a un campo de trabajo en Algeciras. A mi padre, en sus primeros tiempos en tierras burgalesas, le obligaban a acudir a Comisaría cada vez que el ‘Excelentísimo’ Francisco Franco pasaba por allí de camino a San Sebastián (Donosti, en el lenguaje moderno).

Aunque a mi padre (represaliado por ambas partes) y a sus descendientes no nos ampare la tan traída y llevada Ley de la Memoria Histórica (porque la Memoria en este caso es más selectiva que nunca) a mí me importa un bledo. Lo que de mi padre me queda son sus enseñanzas de los años 70: sé libre, piensa de manera justa, sé objetivo a la hora de analizar, sé ecuánime en «tus sentencias y decisiones» y sobre todo «aprende y entiende que Catalunya y España deben de seguir juntos porque ahora, en el País Vasco, ETA impone la dictadura del asesinato y en Catalunya tenemos el seny de conseguir las cosas por la vía del diálogo».

A mi padre Francisco no le hubiese gustado ver lo que estamos viendo. A mí tampoco y sé que allá donde esté entenderá que sus enseñanzas me fuercen a decir lo que voy a decir a partir de aquí.

Sin soslayar la responsabilidad de los ‘teóricos políticos’, prefiero empezar por la de los ciudadanos. En el ‘asunto catalán’, como en el asunto político a nivel nacional, no encuentro a demasiada gente (anestesiada por el adocenamiento del ‘panem et circenses’ en cualquiera de las formas que podáis pensar) y a ningún político verdaderamente capacitado para hacer frente al significado griego de las palabras Política (ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los Estados) y Democracia (Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes).

Una y otra definición han sido claramente prostituidas por los actuales políticos, ésos que (en su mayor parte) no han defendido aquéllo por lo que algunos (siguiendo las enseñanzas de nuestros padres) luchamos y se han refugiado en una especie de burocracia en la que todo vale con tal de seguir en el ‘machito’ para continuar viviendo de los impuestos de los de a pie, convirtiendo lo que debería de ser la defensa y el servicio a los intereses de los menos favorecidos en una suerte de profesión mejor remunerada que la de los demás.

Os pongo sobre la mesa algunos ejemplos. A Artur Mas (algunos díasmás viejo que yo) o a Carme Forcadell, actual presidenta del Parlament Catalá (afiliada en 2001 a Esquerra Republicana de Catalunya y actual Presidenta del Parlament Catalá) nunca les ví en las manifestaciones que en pro de la ‘Llibertad de expresió’ se convocaban en la Universitat Autonoma de Barcelona en 1979 (habían nacido el mismo año que yo). Ada Colau tenía solamente un año y medio cuando murió el Dictador.Pablo Iglesias no conoció ni por asomo (nació en 1978) los rigores de la dictadura... y así Albert Rivera (noviembre de 1979), David Fernández (descendiente de zamoranosy portavoz de CUP –que me suena a factura de electricidad—nacido en 1974), Oriol Junqueras (11 de abril de 1969 y presidente de Esquerra Republicana de Catalunya) o Raúl Romeva (nacido en Madriden marzo de 1971 y cabeza de lista de ‘Junts pel Sí’).

Vamos, que éstos (y algunos otros como Mariano Rajoy, como Pedro Sánchez y muchos más que se han subido al carro democrático para convertir el servicio al ciudadano en una forma de vida económica, que nunca supieron lo que era correr delante de los ‘grises’ y que ahora se llenan la boca con la palabra ‘libertad’) se han empeñado en prostituir una Democracia por la que ellos no lucharon y por la que muchos (mi padre incluido porque así me lo enseñó) luchamos en su día.

Mi resumen: a mi padre Francisco no le hubiera gustado esto. A mi padre Paco le hubiese encantado que los políticos ‘demócratas’ trabajaran por los ciudadanos y que Catalunya fuese la Catalunya del ‘seny’ que él me inculcó.

Abuelo Paco… creo que no se te va a lograr, pero yo (fiel a lo que me enseñaste) tampoco me voy a callar. Me sobra con que esto último sí que te guste.
Lo más leído