Mi amigo Demetrio Castellanos

El día 17 falleció, a los 95 años, Demetrio Castellanos Franco, leonés de Mansilla del Páramo, médico en el hospital Gregorio Marañón y colaborador de su hermano Nicolás en la Fundación Hombres Nuevos en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)

Ángela Franco Mata
23/06/2026
 Actualizado a 23/06/2026
El doctor Demetrio Castellanos Franco con su hermano Nicolás, con el que colaboró activamente. | FUNDACIÓN HOMBRES NUEVOS
El doctor Demetrio Castellanos Franco con su hermano Nicolás, con el que colaboró activamente. | FUNDACIÓN HOMBRES NUEVOS

En la noche del 17 de junio fallecía Demetrio Castellanos Franco en Madrid a la edad de 95 fructíferos años. Previsor como era, había preparado una lista de amigos a quienes su hijo Miki debía de informar, y así lo hizo puntualmente, de manera que he tenido la posibilidad de acercarme al tanatorio a darle el último adiós. El doctor Castellanos, hijo de Severiano Castellanos y Ángela Franco, curiosa coincidencia conmigo, tenía dos hermanos excelentes, doctores como él, en Medicina Hermógenes, director del Instituto Psiquiátrico, fallecido en accidente de circulación, y en Teología Antonio Nicolás, agustino, obispo de Palencia, cargo al que renunció tras repetidos intentos ante la Santa Sede, para desarrollar la misión evangelizadora en Santa Cruz de la Sierra, una región deprimida de Bolivia. Su extraordinaria labor, acreedora del premio Príncipe de Asturias, ha contribuido a mejorar la situación social del país.

En una conversación mantenida hace años con el religioso agustino me confesó que la actuación de Evo Morales en Bolivia le pareció adecuada, pero el cambio de postura significó un fracaso político en el país. Conocemos parte de su actividad a través de las publicaciones Memorias. Vida, planteamiento de historia de un obispo del Concilio Vaticano II (Madrid, 2012) y Cartas desde las periferias (Madrid, 2022), que tuvo la gentileza de donármelas como intercambio de publicaciones. Menciono estos libros, porque Demetrio colaboró durante trece veranos con sus estancias y su saber médico. Creador del Proyecto Hombres Nuevos por Nicolás, en él Demetrio desempeñó el cargo de Presidente de la Fundación durante bastantes años, lo que contribuyó al buen funcionamiento de la Fundación. 

Demetrio con sus padres y hermanos, en 1943.
Demetrio con sus padres y hermanos, en 1943.

La labor social y cultural de Nicolás ha sido extraordinaria unida a una profunda religiosidad agustiniana de amor al prójimo. En el libro citado de las Memorias proporciona una gran información sobre el funcionamiento, en el que han estado implicados muchos personajes que han ocupado cargos de responsabilidad estatal en muchos casos, a través de los cuales impulsó mejoras extraordinarias en diversos campos, y dada la enorme capacidad de trabajo, la transmitía a los colaboradores. La reina doña Sofía le entregó en 1998 el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, Parte de la ayuda económica para las obras llegaba de donaciones llegadas de Palencia. Aunque no proporcionaba información sobre su actividad, Demetrio se levantaba muy pronto y trabajaba durante la jornada completa. 

Fue natural de Mansilla del Páramo, donde se contabilizó el mayor número de carreras en el país durante varios años. De esta localidad, como del resto de la comarca, de unos noventa pueblos, están simbolizados los habitantes en la espléndida trilogía de Luis Mateo Díez, El reino de Celama, El espejo del páramo, la ruina, La ruina del cielo y El oscurecer, (Madrid, 1ª edición, 2003). Curiosamente los parameses nos llamamos así, no con el apelativo de cada localidad, lo que nos confiere un rango de unidad. Cursó en Madrid la carrera de Medicina, especializándose en la Aparato Digestivo. Tengo constancia de la eficacia con que aplicaba el instrumental correspondiente para las gastroscopias en el Hospital Gregorio Marañón donde desarrolló su profesión hasta su jubilación, que entendió sabiamente. Continuó su nueva etapa vital simplemente como cambio de lugar en su actividad profesional. Continuó trabajando hasta los noventa años; tan grande era su vocación, de la que era un maestro. Trató multitud de pacientes, algunos llegados de Italia, tal era su fama de profesional sobresaliente. En una de las comidas que disfrutamos juntos me confesó con la humildad que le caracterizaba, que él fue el pionero en el uso del equipo de gastroscopia y endoscopia: se había recibido una gran caja con un aparato en el entonces hospital de san Carlos, actualmente Museo Reina Sofìa. El doctor Castellanos fue un autoprofesor, cuya constancia la convirtió en uno de los profesionales más destacados, con los magníficos resultados en tantos pacientes que pasaron por su consulta.

Nos ha dejado un hombre sabio y humilde, discreto en sus juicios y comprensivo con quienes pensaban de manera diferente. Amante del senderismo, caminaba diariamente bastantes kilómetros. Su hijo y su esposa Laura me confesaron que caminando por la orilla del Manzanares, él deseaba continuar cuando ellos precisaban una parada. Utilizaba los medios públicos para moverse por Madrid.

Se nos ha ido un gran hombre, tan precisos en esta sociedad hedonista y preocupada de los propios problemas, olvidando que la auténtica felicidad proviene de pensar y querer al otro como un hermano. Permanece su recuerdo por siempre y es una lección de humanidad.

Ángela Franco Mata, historiadora leonesa, ha sido Jefa del Departamento de Antigüedades Medievales del Museo Arqueológico Nacional en Madrid.

Archivado en
Lo más leído