En el Día Mundial de las Personas Refugiadas

20/06/2025
 Actualizado a 20/06/2025

Desde el año 2001, en conmemoración del 50 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, cada 20 de junio se celebra el Día Mundial de las Personas Refugiadas. Es una cita que la Plataforma de apoyo a las personas refugiadas y migrantes de León ha aprovechado en diversos momentos para llamar la atención sobre la situación de estas personas y sobre la necesidad de su acogida.

En el presente año esta celebración coincide casualmente con el final del trabajo extraordinario llevado a cabo en el Centro de Ayuda Humanitaria ‘El Pozo’, nombre tan expresivo como paradójico, donde se ha prestado atención digna y humana a 445 personas durante casi un año y donde se ha promovido, además, su inserción social y laboral. Más de la mitad de ellas han recibido ya una resolución positiva a su solicitud de asilo. Este hecho confirma la respuesta por lo general siempre generosa de la ciudadanía leonesa ante este problema humano. Así ocurrió, si se recuerda, en septiembre de 2015, con motivo de las huidas masivas de Siria, cuando nos reunimos detrás de una misma pancarta en la Plaza de Botines –‘Tod@s con l@s refugiad@s. Tod@s contra la guerra’– y, salvo excepciones lamentables y minoritarias, del mismo modo se ha repetido hasta llegar a la actualidad. Así debemos entender este 20 de junio. Siempre ha existido, mal que les pese a algunos, una marea solidaria.

No son los discursos del odio los que permiten el progreso de las sociedades, sino todo lo contrario. Lo antes dicho lo confirma. El otro no es un problema, sino una oportunidad, más aún en una tierra que necesita urgentemente una recuperación demográfica que sólo ocurrirá, no nos engañemos, por los movimientos de población. Eso supone a la vez una oportunidad también para quien llega. Negar la evidencia es necedad. Y extender falsedades y temores hacia las personas extranjeras, migrantes o refugiadas es un atentado contra los derechos humanos. Sin olvidar que todos y todas hemos formado parte en algún momento de la historia de las oleadas de la emigración y del refugio. En nuestro país no hace tanto.

El contexto mundial no es el más favorable posiblemente en la medida en que guerras, atrocidades y otros delirios de parte de algunos gobiernos generan un estruendo donde lo racional no parece tener cabida. Por eso es más necesario que nunca alzar las voces contra esa barbarie general y emitir un mensaje de solidaridad y de paz. Tanto en este día especial como en todos los días del año. De ese modo conseguiremos modificar conductas y pensamientos, alejar los miedos infundados y generar un clima de entendimiento absolutamente imprescindible. Debemos exigir así mismo a nuestros partidos democráticos que se sumen a esa corriente y eviten hacer de las personas refugiadas causa política demagógica. Debemos reclamar también a nuestros ayuntamientos que se declaren municipios de acogida y que tengan siempre dispuestos los medios para la misma. Debemos, en suma, desterrar de nuestros paisajes todo signo de xenofobia.

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