Mediado diciembre, el Pleno del Congreso dio luz verde a la tramitación del Proyecto de Ley de atención a las personas en situación de dependencia. Es un texto que viene a modificar, para mejorarla, la Ley del año 2006 que creó el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD). Era necesario entrar en ello porque los años y el rodaje han puesto de relieve las carencias de aquella ley y la realidad del país exige obligatoriamente avances. Prestaremos atención a lo que dé de sí el trámite y analizaremos el resultado final.
Mientras tanto, conviene empujar a favor de ciertas reformas imprescindibles en esa materia, de las cuales citaremos aquí algunas: la regulación del copago entre administraciones, la calidad del empleo de las personas que prestan los servicios profesionales, recursos suficientes para que los ayuntamientos puedan gestionar de forma adecuada la ayuda a domicilio, pisos compartidos o viviendas colaborativas para personas con necesidades de apoyo, eliminar incompatibilidades entre tipos de prestaciones, reconocer la teleasistencia como un derecho subjetivo universal, facilitar productos de apoyo para la autonomía personal en régimen de préstamo o cesión temporal, etc. No es poca cosa. El trabajo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 tiene tarea de costura por delante. Reclamamos que también empleen la aguja y el hilo los grupos parlamentarios.
Porque todo esto de lo que hablamos tiene mucho que ver con una debida y necesaria estrategia de cuidados. Sobre este asunto, la Confederación Sindical de CCOO lanzó en febrero de 2025 el documento titulado ‘100 medidas para un pacto integral y estatal de cuidados’, que conviene releer y que insistía en cuestiones básicas: el derecho a los cuidados profesionalizado, los derechos laborales de las personas que cuidan, el Estado como garante de unos servicios públicos de calidad y su gobernanza, la conciliación corresponsable, eliminación de la segregación de género en los empleos y su cualificación. Son asuntos que conviene tener muy presentes siempre, pero más ahora cuando se abre un largo ciclo electoral y hay fuerzas, no sólo de extrema derecha, que abanderan la reducción del estado de bienestar. El voto importa también en esto.
Y más aún en una provincia como la leonesa, cuya población envejecida requiere atención y cuidado. Lo requieren y lo merecen. De ahí que este sector de los cuidados sea, a nuestro modo de ver, capital para la generación de empleo en nuestro territorio. Pero no a cualquier precio ni a costa de las personas trabajadoras o usuarias de esos servicios. Habrá que leer atentamente los programas electorales y actuar en consecuencia, porque no olvidemos que más tarde o más temprano, cuidaremos o seremos cuidadas. Nos jugamos nuestro presente y nuestro futuro, nos jugamos nuestro estado de bienestar.
Elena Blasco Martín es Secretaria General CCOO León