Clásicos

Ornis
01/03/2016
 Actualizado a 30/08/2019
Querido Sócrates: Yo no quisiera hablarte de política, aunque todo el mundo lo hace en los periódicos, la radio o la tele; pero en la calle no veo lo mismo ¿qué pasa?

¿Esperamos? ¿confiamos? ¿dudamos? ¿tememos? ¿nos conformamos?

Me pregunto si eso nos servirá para arreglar algo. ¿Deberíamos pensar en nuestro día a día, en la política o en ambas cosas?

Te confieso que estoy confuso.

Parece que, los que se dedican a la política, por un lado, nos han traicionado. Por otro se han aliado con los que guardaban nuestros dineros o tenían que pagar a los que trabajaban con ellos. Claro ¡cómo no son de nadie! Otros dicen, donde dije digo, digo Diego, y no sabes lo que van a hacer aunque te lo imaginas. Otros no han sabido hacerlo y otros deben de encontrarse tan desorientados como yo en este desbarajuste.

Por eso echo de menos que alguien que conozca los clásicos nos los muestre y que, con ellos, nos ayude y nos guíe en estos caminos en los que se cambian los peplos, las togas, los cordobanes, los sayales o los brocados, pero no los que los visten. Seguramente volver a ver a los clásicos nos ayudaría a conocer a los arrogantes, los falsos, los arribistas, sofistas, los tergiversadores o los nobles y sacrificados. Pienso que si hubiéramos aprendido a conocer los personajes en el teatro, seríamos más capaces de detectarlos en la vida real.

Quizá, Sócrates, el teatro era una de las primeras formas que los filósofos y sabios empleaban para transmitir el conocimiento.

También echo de menos alguien que me relea y me explique las catilinarias o lo que quizá necesitamos, es algún Cicerón.

Recuerdo, cuando en el bachillerato, tomé contacto con mi primer libro de filosofía. Mientras te escribo me he puesto a repasarlo. Veo como, en las primeras lecciones se habla del estudio del concepto, las reglas de la lógica o la ética. Siempre sentí mucho no haber aprendido lo suficiente sobre las reglas de la lógica y el método, por el poco tiempo que, para mí, se dedicó a su estudio porque había que ver más materia.

Pero, también me harían feliz Lope, Calderón e incluso unos cuantos grandes del S XX. Muchos recuerdan el famoso «Estudio 1» de la tele, pero yo me acuerdo del teatro en la radio, y lo añoro ¡Cosas de antiguos!

He oído decir en los medios en que charlaban sobre la Logse que van a quitar horas a la filosofía, a las letras y humanidades.

Sin un poco de Latín y Griego y sin un poco de Filosofía, Historia y Geografía ¿cómo nos podemos hacer una idea del mundo y la sociedad? ¿Cómo podemos saber a qué cultura pertenecemos? ¿Es que todo nos lo va a solucionar el navegador o San Google?

¿Cómo ser médico, albañil o estudiante sin tener una ética o una filosofía social?

¿Que nos hará mejores? ¿Las Matemáticas, que yo creo tan necesarias precisamente por lo mal que se me dan? ¿La Tecnología, tan cambiante, o el pensamiento lógico, racional, educado y entrenado? ¿Porqué se pervierte así la enseñanza? Bueno que tontería, si no manejas el pensamiento te lo pueden manejar.

Les hemos dado la mano y el poder a los que nos han quitado el estudio del pensamiento y las letras, pero que saben el fin que se proponen y que no es el nuestro. Ellos pescan los peces que sufren la sequía del conocimiento y la necesidad y, por ello se encumbran sin darnos nada a cambio.

Creo, Sócrates, que tendré que reducir el presupuesto de cañas y tapas e incrementar el gasto en la Biblioteca de Alejandría.

Siempre tuyo.
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