La oratoria es el arte de hablar con elocuencia. Y entre sus coordenadas descuellan facilidad de palabra, énfasis de voz, entonación y pausas, gestos y ademanes. El sermón, por su estructura, forma parte de la oratoria sagrada y es un discurso de carácter dogmático o moral que en nuestra ciudad, en las festividades de la Semana Santa, gozó siempre de un especial predicamento. Lo acreditan por sí mismas estas palabras del profesor Sánchez Herrero: ‘Debieron de abundar y ser populares. En León, en 1450, los predicaba el obispo, quizás, como aún hoy se estila en algunos pueblos, juntamente con la representación de la Pasión’. [Las diócesis del Reino de León, siglos XIV y XV, Fuentes y Estudios de Historia Leonesa, León, 1978, Tomo 20, pg. 254].
En los actos organizados por las agrupaciones penitenciales leonesas, el sermón dispuso siempre de un lugar preeminente. Y de su alcance y trascendencia nos hablan, por vía de muestra, estas afirmaciones de Gustavo Adolfo Bécquer, registradas en sus ‘Artículos de costumbres’, a raíz de su visita a León, a mediados del siglo XIX, y después de contemplar ‘El Encuentro’ que organiza la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, el día de Viernes Santo, en la plaza Mayor. Dice así el poeta sevillano: ‘Durante el sermón, el paso de Jesús Nazareno con la cruz a cuestas está al extremo de la plaza, a la derecha del predicador, y en un momento determinado los de San Juan y la Virgen de las Angustias comienzan a bajar por una de las calles próximas y en dirección contraria. Cuando unos y otros se encuentran comienza lo más importante de la ceremonia. El predicador interroga a los sagrados personajes o habla por ellos; otras veces se dirige a la multitud, explica la escena que se representa ante sus ojos, y con sentidos apóstrofes y vehementes exclamaciones trata de conmoverla, despertando por medio de sus palabras, que ayudan a la comprensión y al efecto de las ceremonias, un recuerdo vivo del encuentro de Jesús con su Santa Madre en la calle de la Amargura’.
‘El Encuentro’, como recuerda Máximo Cayón Waldaliso, cronista oficial de la ciudad de León, en su obra Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, [León, 1982, pg. 138], ‘se quebró en 1976 […] entre el general sentimiento de los amantes de nuestras tradiciones’. Y, por consiguiente, el ‘Sermón del Encuentro’. El acto fue recuperado en 1989, siendo abad de la cofradía Miguel de la Puente Madarro. No así la pieza oratoria. Ésta fue puesta de nuevo en escena acertadamente el año 2003, por iniciativa del abad de la citada agrupación penitencial, a la sazón, Clemente González Arabio. Con ello, el acto recobró el alto grado de espiritualidad que atesoraba, convirtiéndose al mismo tiempo en cauce propicio para la evangelización.
En aquella ocasión, el orador sagrado fue Manuel González Andrés, virtuoso y culto sacerdote leonés, hermano de la citada cofradía, y durante muchos años comentarista religioso de la Cadena COPE en nuestra ciudad, así como profesor del Seminario Menor ‘San Isidoro’ de León.
Los sermones de la Semana Santa tienen registro desde muy lejanos tiempos en los anales legionenses. En ‘Rincones Leoneses’, [León, 1979, pg. 110], Miguel Bravo Guarida, refiriéndose a los Franciscanos Descalzos, dice de este tenor: ‘De los frailes aún recuerdan muchos leoneses al último exclaustrado, luego coadjutor de San Martín, y después párroco del Ferral; el famoso fray Diego, el gran orador de aquella época, alto y arrogante, que predicaba desde los balcones del Consistorio, los patéticos sermones de la Semana Santa con voz de trueno, cuyos ecos, se aseguraba, oíanse en las cuestas de la Candamia’.
Y con idénticas aserciones lo ratificaba Aurelio Calvo [Semanas Santas leonesas, León y la Inmaculada, León, 1937-1938, pg. 59] años más tarde: ‘Aún queda memoria entre algunos viejos leoneses de aquel famoso predicador Fr. Diego, uno de los religiosos exclaustrados del Convento de Franciscanos Descalzos, de quien oyeron contar que era tal su torrente de voz que en mañanas abrileñas llegaba a oírse el eco desde las cuestas de la Candamia…’
En este tiempo de fervores limitados, la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, fundada el 9 de febrero de 1578, recupera este año el llamado tradicionalmente ‘Sermón de la Soledad’ predicado, en pretéritas décadas, por brillantes oradores sagrados. El ‘Sermón de la Soledad’ se celebraba, los años pares, a las cinco de la tarde, una hora antes de la salida de la solemne procesión del ‘Santo Entierro’, en la iglesia de Santa Nonia, tal como lo recoge, por ejemplo, la revista ‘Semana Santa León. 1928’, en el apartado dedicado a los itinerarios y actos de las procesiones.
Por cuestiones determinadas, el ‘Sermón de la Soledad’ se predicó en la mencionada iglesia de Santa Nonia, desde el balcón central del desaparecido Hospicio Provincial, ubicado en el solar que hoy ocupa el Jardín del obispo Cuadrillero, en la plaza de Santo Martino y en el Convento de la Santa Cruz, de Clarisas Descalzas, así como en la antigua iglesia de los Descalzos, anexa hoy al Archivo Histórico Provincial, donde se celebró por última vez en 1972.
La Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, fundada el 9 de febrero de 1578, la más antigua de la Semana Santa de León, retoma ahora la antigua tradición que supone este ‘Sermón de la Soledad’. Y para ello ha determinado su realización en la plaza Mayor, la tarde del Viernes Santo, durante el transcurso de la procesión del ‘Santo Entierro’.
Será pronunciado desde uno de los balcones del Mirador de la Ciudad. El orador sagrado en este caso será el sacerdote leonés Manuel Santos Flaker Labanda, párroco de San Martín y rector del Seminario Redemptoris Mater Virgen del Camino. El acto se anuncia impregnado de fe, fervor y sentimiento.
La devoción a los Siete Dolores de la Virgen fue propagada por Santa Brígida de Suecia, (1303-1373), quien reveló las siete gracias que la Virgen María concedería a todos los que diariamente, considerando sus lágrimas y dolores, rezaren siete avemarías. El último de los citados dolores es ‘El entierro de Jesús y la Soledad de María’, argumentos y razones del sermón que la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad recupera este 2016, Año Santo de la Misericordia.
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