Tras varias manifestaciones por una vivienda digna que han generado crispación, me pregunto cómo es que hemos llegado a esta situación.
En qué momento, creímos como sociedad, que comercializar con la vivienda era un derecho, dejando a personas sin casa y a casa sin gente. En qué instante, nos volvimos capital en vez de personas.
Mientras me manifestaba, sentía unión y que por fin, en mucho tiempo, no estaba sola. Porque han conseguido que quienes vemos a las personas como lo que son y no como números, pasemos miedo.
Sin embargo, los miles de testimonios acerca de la situación crítica que estamos sufriendo en España, nunca serán suficientes para quienes viven de especular con la vida de otros.
Todos y cada uno de los leoneses y leonesas tenemos acceso a las estadísticas que muestran la triste realidad que vivimos en nuestra provincia y los que no quieren leerlas, estoy segura de que si preguntan a su alrededor, verán casos reales donde quienes buscamos un futuro en León, vemos que es casi imposible, ya sea por los precios o los incontables requisitos que cada vez, se vuelven más y más abusivos. Me entristece ver la violencia con la que se ejerce el privilegio de los que más tienen, hacia quienes tienen menos. El capitalismo nos ha convertido en esclavos del dinero, llegando incluso a matar por ganarlo. No me gusta este mundo cargado de odio y resentimiento y desearía que abriéramos un poco más los ojos para no olvidarnos de que ante todo, somos personas y tenemos derechos.
Por un futuro donde la vivienda, la sanidad y la educación sigan siendo públicas y dignas, porque dependemos los unos de los otros y creer en el bien común no debería convertirse en un insulto ni en un pensamiento utópico. Ojalá que algún día, podamos despertar con la tranquilidad de tener un hogar.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.