Eso sí, en esto del curro los hay más y mejor orientados que la mayoría. Servidor que, se sabe, anda mosca con los representantes políticos, no ha tenido peor ocurrencia, en su ocio –y mira que me repitieron veces lo de que la ociosidad es la madre de todos los vicios–, que comprobar cuánto habían trabajado en estos arduos meses de representación nuestros siempre poco y mal ponderados parlamentarios; sí, esos que pronto volverán a engolar su voz, sobre todo al decir León, leoneses, minería, agricultura, ganadería, trabajo y economía, y adornar su gesto con campechanía inusitada, porque, eso sí: pares e iguales, sí pretenderán mostrarse. A ver dónde se lo iban a ganar más descansado. O, ¡ojalá!, están desfasadas las páginas web del Congreso y Senado o sus señorías todas, que en esto sí han sido piña leonesa, no le han pegado a la sin hueso ni para decir “todos somos de León, contentos de ser de allí”. ¿Representantes? Ni lo fueron, ni se espera que lo sean. ¿Mandados? Ejemplares. Se han tirado cuatro nóminas, como mínimo, en prevengan, esperando ordenes del altísimo de turno o grupo. Como diputados, ni una iniciativa, ni una intervención parlamentaria; Como senadores, sí. Los cuatro tuvieron «intervenciones en otras iniciativas» el 13 de enero: prestaron acatamiento a la Constitución. Pero, ¡no cunda el pánico! Cobrar, sí cobraron todos ellos.
Así que me voy al impuesto de la renta que, llamándome Juan como el primero del anuncio, igual se me quedan los diputados y senadores, amén de mudos, sin parné. Y ya sería un sinvivir patriótico.
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