Imagen Juan María García Campal

Trabajadores y mandados

04/05/2016
 Actualizado a 17/09/2019
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Escribo el Primero de mayo. Eso sí, con cierta decepción ya que vengo no eximiendo de cierta responsabilidad en el estado de las cosas del trabajo y, sobre todo, de su falta, a los propios perjudicados. Lo que no quiere decir, obvio, que exima de su mayor y gran culpa a los especuladores, agiotistas y logreros a los que los propios empresarios, que sí dicen serlo, permiten, con su silencio cómplice, autodenominarse también como tales. La unión de los trabajadores es cada vez más puntual, cuando no extraordinaria, ya que parece haberse proclamado el ‘sálvese quien pueda’. Acaso esta sea la principal victoria de aquellos, la división de los trabajadores. Pocos, creo, conocen hoy o recuerdan de Alfredo Zitarrosa su: «¡Cuidado!, porque estás en un filo difícil, porque la palabra decepción, con sólo cambiarle un sonido se puede convertir en deserción. ¡Que no te ocurra eso!». Mas, ¡Ay, a cuántos les ha pasado, cuántos se han pasado!

Eso sí, en esto del curro los hay más y mejor orientados que la mayoría. Servidor que, se sabe, anda mosca con los representantes políticos, no ha tenido peor ocurrencia, en su ocio –y mira que me repitieron veces lo de que la ociosidad es la madre de todos los vicios–, que comprobar cuánto habían trabajado en estos arduos meses de representación nuestros siempre poco y mal ponderados parlamentarios; sí, esos que pronto volverán a engolar su voz, sobre todo al decir León, leoneses, minería, agricultura, ganadería, trabajo y economía, y adornar su gesto con campechanía inusitada, porque, eso sí: pares e iguales, sí pretenderán mostrarse. A ver dónde se lo iban a ganar más descansado. O, ¡ojalá!, están desfasadas las páginas web del Congreso y Senado o sus señorías todas, que en esto sí han sido piña leonesa, no le han pegado a la sin hueso ni para decir “todos somos de León, contentos de ser de allí”. ¿Representantes? Ni lo fueron, ni se espera que lo sean. ¿Mandados? Ejemplares. Se han tirado cuatro nóminas, como mínimo, en prevengan, esperando ordenes del altísimo de turno o grupo. Como diputados, ni una iniciativa, ni una intervención parlamentaria; Como senadores, sí. Los cuatro tuvieron «intervenciones en otras iniciativas» el 13 de enero: prestaron acatamiento a la Constitución. Pero, ¡no cunda el pánico! Cobrar, sí cobraron todos ellos.

Así que me voy al impuesto de la renta que, llamándome Juan como el primero del anuncio, igual se me quedan los diputados y senadores, amén de mudos, sin parné. Y ya sería un sinvivir patriótico.

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