No, el título me ha venido al presente mientras atendía con paciencia a cuanto ha dado de sí en materia electoral lo que va de año, que no ha sido poco. Me refiero, claro, a mensajes y propagandas, a declaraciones y debates, a programas y ademanes, a verdades y mentiras… Pero también, inevitablemente, a resultados y otras componendas subsiguientes, a pactos y gobiernos, a censuras y necedades… Sin alcanzar aún a lo que pueda suceder hoy, 23 de julio, y a lo que nos espera de cara al próximo mes de junio con la cita electoral europea, debo confesar que el resultado de todo ello es mi tontería. O mi doble tontería si seguimos la línea de Alberti.
Seguramente, yo era un tonto porque, a pesar de todo lo vivido, confiaba aún en la construcción política y convencido estaba de que en ella crecemos más o menos. Pero lo visto en estos últimos meses me confirma que no, que yo en realidad soy dos tontos. Incluso no descarto llegar a ser tres en 2024 porque lo de Europa traerá también su tela.
En fin, releo al azar un poema contenido en el libro, ‘Buster Keaton busca por el bosque a su novia que es una verdadera vaca’, y me es fácil reconciliarme con mi idiotez poética, cosa que no consigo hacer cuando me siento ante los combates electorales o cuando sigo las sesiones de investidura. Al contrario, me desespero aún más, casi hasta la absoluta memez cívica.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.