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La Tómbola de los Diputados Feriantes

26/09/2026
 Actualizado a 26/09/2026
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No es la primera vez, ni será la última, en la que me tomo la licencia de travestir una canción que triunfó en el pasado para adaptarla a la casposa y deprimente actualidad. En esta ocasión, pido permiso a la malagueña Pepa Flores, ‘Marisol’, para tararear: «El Congreso es una tómbola, tom-tom, tómbola, de luz y de color…», mientras mis ojos se humedecen, no sé si de lástima o de rabia o, quizá, por ambos motivos.

No se me ocurre mejor manera de hablar sobre el que debería ser el templo de la soberanía nacional y que, gracias a la incansable labor de los feriantes que allí habitan, han convertido en una tómbola. El inventario de objetos que allí han presentado como una ingeniosa y hábil maniobra política es muy variado. El último utensilio que ha captado la atención ha sido el bote de gas pimienta mostrado al público por una diputada del PP. El resultado ya lo conocen todos ustedes: expulsión de la diputada, varias zonas del Congreso precintadas y la imagen esperpéntica ofrecida dentro y fuera de nuestras fronteras.

Pero antes del bote de gas pimienta ha habido otros elementos que han protagonizado las sesiones plenarias, como, por ejemplo, una impresora, unas esposas, varios casquillos de bala, un adoquín, un saco de nueces, un silbato, una bomba de racimo desactivada y diferentes camisetas con mensajes reivindicativos, algunos más burdos que otros. Vale que más de uno se ha tomado al pie de la letra eso de que una imagen vale más que mil palabras y lo que pretenden con el objeto elegido es salir en las portadas de los periódicos y ganar sus segundos de gloria en la televisión y en las redes sociales, pero quizá lo único que demuestra es que quieren suplir su falta de valía e ideas aportando un nuevo objeto a la tómbola del Congreso.

El escenario ideal es que ese hemiciclo fuera el lugar donde, a través de las palabras, nuestros representantes públicos confrontaran ideas y opiniones que dieran como resultado la toma de decisiones pensando en el interés general de España. Pero, si uno lo analiza bien, las palabras sí retumban por esa sala, como retumbaron los tiros al techo pegados por Tejero, pero son palabras carentes de contenido y, en más ocasiones de las debidas, cargadas de odio y bilis. Así que, pensándolo bien, quizá la presidenta del Congreso deba proponer que, a partir de ahora, se callen todos la boca, como diría el rey emérito, y se comuniquen a través de objetos, dando el espaldarazo necesario para que el Congreso pueda rebautizarse oficialmente como la Tómbola de los Diputados Feriantes.

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