Lo que sigue es nada menos que la semblanza de un peluquero de personalidad heroica. Una especie de héroe anónimo en potencia. El que es mi tijeritas desde hace un lustro tiene madera.
No empieza mi consideración, pero se confirma, al saber que a pesar de que le provoca una considerable alergia, vive con un gato que heredó de seres queridos que le faltan. Quién dijo miedo habiendo corticoides y antiasmáticos a cholón. No contradice la impresión que, mi noble tijeritas, por mucho que le crujan a impuestos y subidas de alquiler descontroladas, no busca el lugar común de la crítica al político ya vilipendiado sino que prefiere charlar sobre series y personajes televisivos que le conmueven. Otra cosa es que la Marvel le tenga sorbido el seso una miajita, pero él ya sabe que tiene que trabajar este detalle.
Lo que efectivamente me reveló su condición heroica fue verle perseguir, solo para recriminarle sus intenciones, a un descuidero de muy imponente mala vela que andaba al quite de unos patinetes aparcados frente a la peluquería. Lucía al descubierto ahí una especie de ética caballeresca antigua que es la que rige su comportamiento
¿Pero cuáles son los rasgos que definen aquello de la personalidad heroica? Un libro dedicado a alguien con méritos indudables de héroe dice que se deben atesorar fortaleza, sentido del deber, sentido de la justicia, templanza, inteligencia emocional, liderazgo y valor. No sé si todos los tiene desarrollados mi tijeritas, pero el último desde luego sí, y es el fundamental. Quizá sea el resultado de provenir de un barrio donde hasta hace no tanto aquel otro Tijeritas dejó paso a la mafia oriental como elemento cultural diferenciador. Quizá sea haber entrenado artes marciales. O quizá sea el arrojo que provoca verte al espejo con fiero aspecto de eslavo o de digno músculo a las órdenes del Jack Nicholson del South Boston en ‘Infiltrados’. ‘¿Qui lo sa?’
A mí todo me vale mientras siga contando con su amistad y con sus tijeritas de ochenta pavos dejándome el corte perfecto durante otro lustro o dos.