Me costó ver en prensa general, ayer jueves, la reseña sobre el acto del presidente, Pedro Sánchez, con jóvenes del sector agrario, lo que denota que no debió de decir ni debió de ocurrir nada importante. Este periódico lo relegó a su espacio de campo. Anunció de nuevo una Ley de Agricultura Familiar para la que no tiene mucho contenido sobre el que legislar, para la que no tiene tiempo parlamentario, y para la que no tiene mayorías parlamentarias suficientes, por lo tanto, un canto al sol.
Pero a mí lo que me llamó la atención fue un anuncio de poner a disposición de los jóvenes agricultores hasta 17.000 fincas propiedad del Estado. No dijo dónde estaban, qué tipo de tierra era, ni cuánto medían, porque no es lo mismo un huerto que una gran finca. Yo pienso que se refiere a esas fincas que pasan a propiedad del Estado, tras un proceso de concentración parcelaria, formando la masa de propietarios desconocidos, y que hasta ahora se subastaban, por el Ministerio de Hacienda, al mejor postor. De estas subastas, por varios lotes, suele haber una o dos al año en la provincia de León. Lo otro que se me ocurre es que le quiera dar un segundo uso a esas fincas propiedad del ejército, como el campo de tiro del Teleno, o el campamento del Ferral, porque, en realidad, nada estorban las vacas y las ovejas pastando entre soldados que hacen maniobras con armas de fuego de mentira. Las confederaciones hidrográficas suelen tener también prados y pastos de ribera en las zonas de policía de ríos y embalses, como en el Pantano de Riaño. Pero bueno, lo importante, ahora, es que lo concrete y que concrete a quién se las quiere dar, con qué criterio de prioridad, en qué cuantía de superficie, y a qué precio.
Lo más interesante que dijo, al respecto de ayudar a los jóvenes, fue que no iba a permitir una PAC peor dotada presupuestariamente, pero esto ya veremos si lo cumple o no el día que se apruebe el Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea, donde como Jefe de Gobierno tendrá que votar. Salvo que se anticipen elecciones y no sea él quien decida, que también puede ocurrir.