Tierra de libertadores

23/05/2026
 Actualizado a 23/05/2026
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Me da dentera la expresión «choque cultural». Como el sonido de la tiza rasgando el encerado o el del tenedor que quiere agrietar el plato; como la sensación de las uñas que arañan el papel, me da dentera.

Me da dentera, pero no encuentro otro modo de definir mi breve periplo en tierras de colonizadores y libertadores; de Diegos de Almagro y Pedros de Valdivia y de Simones Bolívar y Bernardos O’Higgins. Una tierra que me choca, como supongo les pasaría a sus moradores con el arribo de «los de la cruz» –¡menuda cruz!–. Que me choca más a la vuelta que a mi llegada allí. 

Porque allí, donde el quechua tiene poco que ver con una marca de ropa, donde la camanchaca tiñe de blanco el desierto marrón y se esfuma al despertar los atacameños, donde la dulzura es inherente y la solicitud explícita, no cuesta demasiado prestarse a la familiaridad. Allí, donde las palabras se emanan a borbotones y los términos son tan exactos como un reloj atómico –gracias o a pesar del nivel cultural–, es fácil sorprenderse por lo común de la oratoria, alimentada quizá por el sincretismo de fulgor ocasional.

Allí donde la conciencia política es identitaria, donde todo el mundo puede impartir con destreza una clase de historia reciente, donde la revolución no pide permiso mientras se hace en la calle, que cuece en el caldo de la reivindicación, lo natural es sentirse minúsculo. Porque allí, donde huele al combustible que estropea los coches en que las gentes trabajan doce horas al día, se toma consciencia del privilegio propio. 

Por eso, allí, en esa tierra que «empieza por estar en los ojos y acaba metiendo raíces duraderas y crecientes en la carne del corazón», es normal sentirse afortunado por estar, de tiempo en viento, lejos de aquí.

Me da dentera el «choque cultural». Pero nunca lo he sentido tanto como cuando, recién llegada en la hostilidad de Madrid, aterricé de pronto en esta realidad en la que valoramos más las cosas por lo que cuestan que por lo que valen. Y eso sí que da dentera.

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