Es una lástima que varios días después del último partido se siga hablando mucho de los oídos de Aketxe y poco de la actuación de Cristóbal.
El fútbol es exagerado, como todos aquellos que lo rodeamos, como nuestros comportamientos y reacciones. Un aficionado tiene derecho a insultar reiteradamente a un jugador y cuando éste brinca, es un proscrito. El jugador utiliza a su antojo a los medios de comunicación y cuando escucha algo que no es de su agrado, resulta incómodo. Y nosotros, los periodistas, no tenemos cintura para encajar. Se nos da mejor golpear.
¿La solución?. Se llama respeto. Todos somos necesarios, sabiendo cada uno su papel: el que paga, el que corre y el que informa.
Existen suficientes focos de fricciónen la caseta como para echar más leña al fuego: la desunión entre los jugadores, la actitud de los catarís, el purgatorio de Iosu Villar… Hasta que llegue la evaluación final, y si me lo permiten, yo seguiré disfrutando de la primavera blanca, del renacido espíritu goleador del equipo, de las nuevas y tardías variantes tácticas, del buen nivel particular de algunos jugadores o de la racha que le está empujando a un brillante final de temporada.
Oposita la Cultural de Ferrando a mejorar en posición y puntos a la Cultural de Cabello como pidió la gestora a principios de curso. Un dato tan objetivo como que el futuro del técnico catalán está lejos del Reino de León. O como que cuenta con un amplio respaldo de la hinchada que ya empieza a pedir cuentas ante una decisión hace tiempo tomada. ¿Se darán las explicaciones pertinentes o apelarán a los tópicos?
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