El viajar es un placer inmaterial, aunque depende de lo económico y también de la compañía que se tenga. Hay personas que no le gustan viajar, le cansa ser turista y el estado de ánimo de cada uno o las circunstancias de la vida se lo impiden. Pero lo que si se puede es inventarse un viaje y disfrutarlo, aunque no salgas de tú casa, ahora con el ordenador estas de Hawáii en un periquete y lo conoces. Todo esto le paso a Melisa hace unos años, cuando realizo el viaje de su vida desde el sofá con su amiga Sherezade. Querían hacer un viaje de ensueño, ese viaje alucinante que se tiene en la cabeza y que nunca se hace, pero las dos lo tenían planeado y siempre hablaban de ello con sus amigas y familia, el objetivo final es la isla de Hatuto en el pacifico sur, aunque no lo tenían claro donde estaba, pero el nombre las gustaba de verlo en el nodo desde hace un año o más casi a diario y sobretodo los sábados al ir al cine de continua.
En ese momento la imaginación intensa sobrevuela sus mentes y entran en un bucle alucinante. Su viaje comienza siempre en la plaza del Registan en Samarcanda, donde se encuentran con Aladino y su alfombra voladora junto con su lámpara y el genio Siforón el socarrón al lado con su mirada arrogante, pero antes de nada van a la cueva de Alí-Babá a tocar su barba larga y negra por la suerte que lleva y al lado ven a Simbad el marino esperando a embarcar, nos miraba y nunca nos decía nada, pero tenía una leve sonrisa muy interesante. Aladino nos invitó a subir a su alfombra y realizar el viaje mas alucinante que alguien puede realizar, nos despedimos de Samarcanda y comenzó lo mágico.
En apenas minutos llegamos a Viena a ver a Gustav klimt dando un beso de colores muy intensos a su musa, a Oslo para ver a Edvard Munch gritar desde un puente, a Dublín a ver a Molly Malone en el gran Temple musical y desde allí cambiar de continente y atravesar el océano con ganas de aventura. El nuevo continente nos observa con ganas de enseñarnos, fuimos a ver las señoritas de la calle Avinyó y Pablo Picasso nos las presenta, ellas muy amables nos tiran un beso desde la distancia. El viaje es trepidante, Aladino y Sherezade deciden ir al hotel california y pasar la noche para que a la mañana siguiente sea el primer desayuno en américa escuchando a Supertram.
Tenemos que cambiar de océano estamos más cerca de Hatutu, pero antes de llegar pararemos en Hawáii y saludamos a los amigos que nos acompañaran durante el viaje. Aloha nos dijeron Maui, Ohau, Molokai, Nihau, Kanoolawe y Kauai. Aladino nos señala Hatutu, llegamos y nos encontramos con la bienvenida de Simbad, sus marineros y también Alí-Babá con mirada despistada, llegó el fin del viaje y comienzo de vacaciones.
Melisa y Sherezade salen de su sueño, les suena el teléfono, es el jefe que las manda ir a su despacho, trabajan en una fábrica de jabones y esmaltes para uñas, son activas y trabajadores, el jefe nada más llegar las dice que llevan tres años sin coger vacaciones y a partir de mañana como mínimo un mes, y que si no saben que hacer el tiene una revista de viajes atrasadas que iba a mirar para ir con su mujer, pero enviudó hace cinco años y no le gusta ni viajar ni ser turista. Sonríen las dos y se guiñan el ojo, salen de la fábrica y van a ver a su amiga Rita que tiene una agencia de viajes y la mandan que las prepare un viaje alucinante. Feliz viaje, aloha.