Pete Hegseth, secretario gomoso de Trump, se puso a citar la biblia pero le salió ‘Pulp Fiction’. A quien no le pasaría. Con este mareo de sucesos todos confundiríamos a Jules Winnfield con dios, a Vincent Vega con Jesús y a Mia Wallace con la virgen María. Yo también estoy perdido, fundido por el más allá y todo lo de acá. Por Ormuz van pasando de forma aleatoria y horarios interrumpidos el petróleo y lo de Aliexpress, mientras Xi-Jinchez hace como que hace sin hacer, pero si Lula lo quiere nosotros también debemos.
Estoy más mareado porque soy muy empático con lo ajeno, así me han educado, y me enfundo la piel de replicante sanchista con agobio. Trump no, Xi sí; guerra de Putin, pero no de Xi; María Corina no, Delcy sí; Netanyahu no, ayatolás diplomacia; M. Rajoy lo sabía, Pedro Superhéroe miraba a la nada pensando en todo; Kitchen justicia, Mascarillas, Servinavar, Forestalia, Begoña, hermanísimo, Ortiz, ‘lawfare’; Orban no, el de Sudáfrica y Angola sí; Feijóo no, Otegui, Iglesias, Puigdemont, Junqueras sí; paz en el mundo, muro en España. Me hacen los ojos chiribitas de ser tan empático. Heroico no es el líder supremo, es el que lo sigue a pies juntillas, que los hay.
Qué filosofía tan de turbante, de puebla o de billetera enfundada. No hay nada que hacer por lo que toca elevarse (como soltó alguna oveja) hacia los cielos globales, ya que como se quede en lo ibérico le arden las nalgas. Sánchez ve su punto y aparte, por lo que el proceder es erigirse en líder de la izquierda populista del poncho y pacifismo mandarín. Revive la Internacional Socialista con todo ser fatuo viviente que tenga su misma entereza rumiante, para preparar un sillón de la oposición que le sea breve, ya que tras un año de gobierno inestable de derechas le rezaran que vuelva.
O puede que todo sean maniobras discursivas para que el más allá tape el más acá. Para polarizar en mayor medida una sociedad ardiente. Encadenar la tensión como sea para llegar a esas elecciones en un ambiente que impida la abstención. Lo que Sánchez busca no es la santidad de la Biblia, sino la eficiencia del Sr. Lobo.