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Sonreír, aunque no sea

13/11/2025
 Actualizado a 13/11/2025
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Documental. Prefiero pensar en la sonrisa de Mary Tyler Moore, porque tal vez sea la más bella que he visto. Dueña y médula de los tempranos 70, riendo y haciendo reír, soberana de aquella revolución de la mujer en la televisión. En toda su extensión fue el diamante cómico, subrayó la gestualidad como el elemento central de una nueva era televisiva. Lo cambió todo porque todo estaba por cambiar, primero con Dick Van Dyke y luego por sí misma, en su show, con su productora. Su sonrisa fue la seña, luego el vestuario, las historias, la pasión, el contrapoder, la bondad intrínseca de Mary Richards… Bajo ese manto había otra persona, oculta, con muchos problemas, cuentan que muy tímida, temerosa de cada paso y muy indecisa. Para la escena final de ‘The Mary Tyler Moore Show’ quiso hacer una cuña emotiva y en un inicio no se atrevía a proponérselo a los guionistas por si pudieran sentirlo como intromisión. Finalmente también surgió la icónica improvisación de la caja de pañuelos.

Docu. La política ha devenido en un espectáculo ‘mainstream’ (marvelistas del mundo pónganse los informativos), ha dejado de ser ese lugar de culto para los aburridos, seres marginales y adultos enterados. Ahora padecemos la búsqueda constante del ‘momentum’, del relato, de esa frase viral, de los populosos. Feijóo y Sánchez se han hecho ‘TikTok’ como ese Phil Dunphy que busca entrar en la jerga adolescente o que se sabe todas las canciones de High School Musical. Si se quiere aventurar al menos pregúntale a tus pequeñajos cómo se hace, digo yo, tanto asesor para esta chafallada.

Detrito. Nuestro Fiscal General, devenido en el del Gobierno, como todo, está siendo juzgado mientras el presidente y el pedrodismo sin complejos ya ha dictado sentencia. Las ha borrado, por eso no hay pruebas, así que dicen, saltándose el primer hecho, que no hay pruebas. Saben quién fue el filtrador, y como lo saben dicen que no es él, pero no lo revelan porque pueden, así que usted tiene que creerse que no es él porque ellos lo dicen. Punto.

Prefiero pensar en la sonrisa de Mary Tyler Moore, aunque fuera puesta, me consuela.

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