marfte-redondo-2.jpg

Somos capaces…

06/12/2025
 Actualizado a 06/12/2025
Guardar

Fuimos capaces, Sonia. Les llevamos. Y contribuimos a fulminar, en nuestro entorno modesto, esas barreras mentales que nos incapacitan para descubrir el inmenso valor que tiene cualquier ser humano, por el mero hecho de serlo, independientemente de su fachada, origen o destino, más allá del perfume que su piel exhala.

Lo dijo Jesús Vidal, el actor leonés, laureado con un Goya:  «Los prejuicios son una gran discapacidad», y nuestros cerebros, continuos ejecutores de sentencias sin fundamento de hecho ni derecho, son fabricantes de etiquetas invalidantes.

El pasado día 3 se celebraba el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Y el Ayuntamiento impulsaba un acto, celebrado en la antigua estación de tren, para ensalzar el valor de la resistencia, de la superación, de la solidaridad. Un muestrario de diversidad donde brillaron las virtudes más nobles del ser humano.

Fue reconfortante caminar con un grupo nutrido de alumnos y alumnas; los observadores de convivencia, corazón de nuestro instituto, encabezados por Manuel Méndez, que fue elegido para leer uno de los artículos más sacrosantos de la Constitución Española que precisamente hoy cumple cuarenta y siete años. El artículo 27, que regula el derecho fundamental a la educación. Porque todas las personas tienen derecho a estudiar y a aprender y la educación, como leyó Manuel, debe ayudar a cada persona a desarrollar sus capacidades y a convivir con los demás. Por ello fue edificante ver aquel mosaico de colores, razas, miradas rasgadas, sonrisas difusas, bailes desiguales, alegrías desatadas, calor cómplice que arranca sesgos y despierta confianzas. Multitud de personas jóvenes que rompen moldes y fulminan esos tópicos que auguran «que a los jóvenes no les importa nada». 

También pudimos observar algunas miradas interrogantes de los ‘capacitados’ preguntándose si realmente lo están para afrontar este mundo real, más allá de las pantallas de cartón piedra que no saben abrazar de verdad. Porque el mundo real es el que nos mostraron el pasado miércoles. Dibujaron un espacio global en el que todos tienen sentido y cada uno encaja como pieza imprescindible en un engranaje donde es una entelequia buscar la perfección. Porque la herida es consustancial al ser humano aunque muchas veces permanezca oculta. 

Inclusión educativa, como defendía Manuel, no para hacernos un favor, sino para favorecer las cosas. Nos dio las gracias, Sonia, porque fue feliz representando a todo el centro. Y una vez más nos embargó la emoción de ver que a veces, los sueños, se cumplen. 

Somos capaces. 

Lo más leído