Ahora que vamos de guerra en guerra mientras nosotros estamos viendo la vida pasar, nos endosan a Susan Sarandon diciéndonos que estamos bien aunque sólo sepa que es alto y guapo, que tenemos al ‘f*ing’ puto amo siempre en el lado bueno de la historia y unos presos vascos de los que reconoció no tener ni idea de qué pasa pero que mal. Dícese constantemente odiosos sean los ricachones siendo los faros morales Broncano, Susan Sarandon y cualquier fatuo que aparezca con algún filete para que luego Patxi se ponga pavo. Al menos esta conjunción planetaria derivó en Óscar López ejemplificando ‘Thelma y Louise’, nadie le repreguntó por riesgo a oprobio, delataba su escasa convicción no haberla visto.
Se fue a los Goya a escucharse a sí mismo recogiendo premios porque está el negocio como para sacar la cabeza por la ventana; o cae una bomba, o un pervertido, o una comisión en transportes, o llueven los billetes de ZP como las ranas en Magnolia. Allí fue donde estableció nuestra posición en la nueva-vieja guerra de oriente: nos quedamos al margen, aunque a nadie le importe. Ni con EE UU, ni con Irán; ni con cebolla, ni sin cebolla; ni occidente, ni Brics; ni perro, ni gato; Netflix and chill because ‘f*ing’ puto amo (para que lo entienda Susan).
Existe un esfuerzo ímprobo de posicionamiento dual para cualquier eventualidad ‘twittera’. Llevar este principio a oriente medio partiendo del prisma «americanos malos» lleva a hacer buenos o ignorar sanguinarios, pero qué más dará. Se invoca el derecho internacional tras espachurrar a Alí Jamanei, líder del asesinato de más de 30.000 personas en los últimos meses. Hagan la proporción desde que el islamismo expulsó al Sha en 1979. No vacilen, bien espachurrado está, pero los esforzados, Gobierno español incluido, andan con la diplomacia y no las armas, proclama a la vista exitosa, las Belarras haciendo su papel de satélite iraní e IU aún con las pancartas de los 80. Con un ayatolá se dialoga, con Putin se dialoga, alabado sea Hamás, con Xi-Jinping besamanos, el castrismo como modelo, al chavismo se le abraza… El lado bueno de la historia.