Llega un momento en el que hay que pensar en el proyecto de futuro de la Cultural, aunque matemáticamente las opciones sigando estando presentes. Hasta a los más optimistas se nos cayeron las cuentas con la actitud mostrada en Albacete, donde podías perder porque otra vez fallaras multitud de ocasiones o por errores individuales atrás, pero lo imperdonable fue que un espectador neutral no hubiese sabido quién se jugaba la vida y quién estaba ya de vacaciones.
Si coincide que vuelve a perder el Cádiz el viernes (visto lo visto, muy probable) y que tú ganas al Éibar que es el equipo más en forma de toda la Segunda (visto lo visto, muy improbable, aunque al menos la plantilla sí que debería seguir creyendo por profesionalidad), volveré a abrir la libreta y a hacer cuentas para el tramo final de liga.
Mientras tanto, me voy al escenario más probable y a la importancia vital de lo que hagas en el próximo mes de cara a tus opciones de que dentro de un año la decepción y el cabreo actuales vuelve a transformarse en euforia y alegría porque estés cerca de regresar a la Segunda División.
Y la primera pieza es el entrenador. No sorprendo a nadie diendo que yo apostaría por la renovación de Rubén de la Barrera. Ojo, no digo que su rendimiento desde su llegada haya sido bueno. No ha sabido levantar al equipo, los números son malos y ha estado el tiempo suficiente como para tener que asumir parte de culpa en el descenso.
Sin embargo, no cabe tampoco dudas por su estilo y sus resultados que, pensando en Primera Federación, va a ser uno de los mejores entrenadores de la categoría esté donde esté y que, con una plantilla adaptada a su estilo, el dato de que sus dos últimos proyectos cogidos desde el inicio en la categoría de Bronce sean ascensos habla por sí solo.
Pero, si no es él, sólo pido que no haya experimentos. No es el año, en el del descenso con uno de los presupuestos más altos. Ya lo hiciste en el último con Víctor Cea y la consecuencia fue un fracaso de no jugar ‘playoff’. Esas apuestas pueden salir muy bien, sin duda, pero también muy mal, y no es el año de jugársela. Que no sea Rubén si no confían, vale. Pero entonces dame alguien con experiencia en Primera RFEF y ascensos, o mínimo ‘playoffs’ en el currículum.