Secundino

Uno de septiembre

27/08/2026
 Actualizado a 27/08/2026
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¡Cómo ha cambiado la vida de un colegio o instituto en la última década! Hace sólo ocho años el uno de septiembre era el día en que todos los alumnos con suspensos se daban cita en las aulas. Esos alumnos habían pasado sus vacaciones en la playa o en sus pueblos. Aquel suspenso en Matemáticas o Historia les había amargado el verano. Los padres a la caza de profesores particulares o academias y siempre encima: «estudia, hijo». Era muy difícil concentrarse en aquel ambiente vacacional. Los alumnos solían llegar a estos exámenes menos preparados que en junio. Los pocos aprobados se debían a la ‘bajada’ de nivel del examen o a la ‘bajada’ de nivel de exigencia del profesor. Por otra parte, era muy fuerte la discriminación de aquellos alumnos suspensos. ¡Qué vergüenza para los niños y para sus padres! En aquellas concentraciones masivas en las urbanizaciones o en sus pueblos los niños suspensos se ocultaban como si sufrieran algo contagioso. Un amigo mío, muy simpático, llamaba al uno de septiembre «el día del dentista». Vivía en una urbanización de Salou con un centenar de niños de Madrid, Barcelona, Zaragoza o Tarragona. Sus hijos eran los únicos tontos que suspendían, el resto eran muy trabajadores e inteligentes, pero todos tenían cita con el dentista a las nueve de la mañana de este día. ¡Qué casualidad!

Con la llegada del Plan Bolonia, firmado por 29 países europeos, que fija el principio de curso en la universidad para toda Europa el primer día de septiembre se suspendió la convocatoria extraordinaria de los exámenes de recuperación de septiembre y se pasó a los primeros días de julio. En el 2019 hubo una gran polémica por este tema: ¿Es buena idea adelantar dos meses estas pruebas para superar asignaturas suspensas? ¿Es beneficioso o perjudicial el adelanto a junio de los exámenes de septiembre? Tuvimos opiniones para todos los gustos. Razones en pro o en contra todas ellas bien fundamentadas. Las razones a favor de adelantar a junio los exámenes de septiembre pesaron más. Así lo pedía el calendario universitario provocado por el Plan Bolonia. Para lograr una buena conciliación familiar y mejor organización del descanso de verano es preferible que los alumnos no estén pendientes de los exámenes de septiembre. Además, esta convocatoria beneficiaba a las academias privadas y no todas las familias disponían de recursos económicos para pagar en los meses de verano estas clases particulares. Los equipos directivos de colegios e institutos nos quejábamos del caos organizativo en el inicio 1del curso porque al celebrar los exámenes los primeros días de septiembre y comenzar el curso a continuación, los grupos no estaban bien definidos y podían cambiar las previsiones de aulas y cupos de profesores. La opinión general de los profesores era que «los resultados de septiembre no justifican el caos al mantener la convocatoria» porque eran muy pocos los que recuperaban las materias pendientes. 

Ahora ha finalizado el mes de agosto en el que toda España se relaja y descansa. Las playas a tope. Los pueblos, desiertos en invierno, en verano están llenos de vida. Es periodo de vacaciones. En el mundo de la educación también. No parece lógico que los únicos que no puedan disfrutar de las vacaciones sean los que, posiblemente más lo necesitan. Desde la distancia de mi jubilación hace ocho años, estoy totalmente de acuerdo con este cambio. Adiós a la condena a los alumnos con aquella frase maldita: «TÚ QUEDAS PARA SEPTIEMBRE». ¡Bendito cambio del uno de Septiembre!

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