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La Semana Santa de Gila y Mañueco

29/03/2026
 Actualizado a 29/03/2026
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El año pasado me dio por ir de procesión a la capital, solo para mirar, claro, que para sacar el título de papón tienes que pasar más exámenes que Sara y Pablo para ir a la luna. Pero fui, a la orilla a verlos pasar, y oye como Semana Santa no fue gran cosa, más bien cosa menor —que diría Mariano, ya que la cosa va de humoristas— pero la cosa dio de sí.

De entrada me costó trabajo entender que a  aquella gente  se les había muerto el líder, corría la limonada como si Pilatos hubiera cambiado el discurso, aquello parecía una muerte que contaba Gila —ya van dos maestros, Mariano y él— cuando decía aquello de «nos han matado al hijo, pero nos hemos reído». Y la verdad no veía imagen más cercana a esa expresión, yo que venía de cuando en el pueblo sacaban las carracas, se prohibía cantar incluso bien...

Me pareció tal pecado que pedí confesión, recordando cuando en Semana Santa hacían aquellas confesiones que venían curas de toda la comarca, se ponían en un reclinatorio en la plaza y les contabas hasta los pecados más mortales, como el duro que le habíamos robado al cepillo. Pero nada, que no hacen confesiones en la plaza.

Estaba muy metido en la decepción cuando uno de aquellos que parecían los únicos que se lo tomaban en serio, los que van tapados con el capirote, va uno y se lo quita, para que lo conozcan claro, y  saluda, yo creo que miraba para allí donde yo estaba. Ysonreía como si no se hubiera muerto el jefe. Reconozco que me vine arriba y no se me ocurre otra cosa que decir: «Es a mí, ha mirado para mí». Por hacerme el importante, porque me sonaba la cara pero no le conocía de nada, cuando dice el que estaba detrás, en segunda fila que yo había ido con tiempo: «¡Ostia! Es Mañueco». Por eso me sonaba, pero como no es de por esta zona del Torío...

Buena la preparé. «Pues quedátelo, todo para ti». Antes de que me arrepintiera fue el de al lado (del tal Mañueco) e hizo lo mismo, era un consejero que también saludaba al estilo «se nos ha muerto Padre (en este caso) pero lo que nos hemos reído». 

Menuda experiencia, mala. Yo no vuelvo. Fíjate que pasé por delante de La Bicha y no me atreví a entrar, por si se lo olía y me echaba con cajas destempladas.  Y con razón. 

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