Foto Turrado Crónica (nueva)

Semana Santa en los pueblos

03/04/2026
 Actualizado a 03/04/2026
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El fenómeno social de la Semana Santa ha ido a más en las últimas décadas y no pienso lo mismo como fenómeno religioso. Pero ha ido a más en las ciudades, donde se concentra la gente tanto para tapear como para participar y ver procesiones, o simplemente para deambular por las calles, porque en los pueblos ha ido a menos. La mayoría de las costumbres religiosas, los actos propios de estas fechas, los “oficios” que llamamos en algunos lugares, ya no se llevan a cabo por falta de personas que participen y por falta de oficiantes, de sacerdotes, de religiosos y religiosas.

Algo tendrá que ver también la pérdida de la fe, el compromiso cristiano, asuntos que tienen poco peso cuando lo llevamos a las ciudades pues, aunque no guste oírlo, la mayoría de quienes se mueven en torno a estos actos de Semana Santa tienen la fe perdida o nacieron sin ella. Pero se han enganchado a las procesiones, al recogimiento, a meditar sobre el sentido de la vida, a la colaboración en grupo para un fin común – la cofradía- y bien me parece. Y todavía me parecería mejor si tuviera, que  no  tengo, intereses en el negocio del turismo.

Abandonados quedan los pueblos, también en Semana Santa, aunque nos parezca exagerado los coches que se ven estos días por las calles, que al final son cuatro. En la mayoría de los pueblos no habrá actos religiosos de Semana Santa  y poco a poco se irán perdiendo las costumbres, y los que desde la fe los echen de menos, tendrán que habituarse a verlos en la tele, como la misa de los domingos. Supongo que las procesiones dan audiencia, porque de lo contrario no las tendríamos en las cadenas de la mañana a la noche como ocurría el viernes santo en La 1, la única que había, en tiempos de la dictadura, salvo que lo hagan como compromiso con la fe, con la cultura o con las tradiciones. Las ciudades se llenan de gente y los pueblos se vacían. Y los que vienen a los pueblos, que todavía los hay, se desplazan a la ciudad a tapear y a ver procesiones. A todos nos atrae el ir donde hay gente, incluso en estas fechas que algunos llaman tiempo de recogimiento.
 

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