julio-cayon-webb.jpg

A seguir trampeando

07/06/2026
 Actualizado a 07/06/2026
Guardar

Durante mucho tiempo, excesivo, la retahíla de los socialistas ha sido la misma: máquina del fango, bulos, ultraderecha, franquismo… este era el discurso. Cayeran rayos y truenos sobre sus cabezas, lo repetían y lo repetían sin salirse del carril. Algo así como el muro de contención ante lo que se les venía encima. Y lo manejaban como el abecedario. Desde tiempo atrás no les era ajeno que, más pronto que tarde, los detritos –en román paladino, la mierda– les llegaría hasta las cejas y más allá si cabe. Incluidas las del propio Zapatero, que, arqueadas, tan buen resultado le dieron para continuar pernoctando en La Moncloa hasta 2011, en que se desinfló. Cayó herido, que no muerto, y a las pruebas hay que remitirse. Sangra hasta la pezuña, pero hasta el rabo todo es toro.

Ahora, al jicho de la película, al ‘amo’ monclovita, el ser supremo de esa facción –decir secta sonaría un poco grueso– en que se está convirtiendo el PSOE hasta la derrota final, se le viene llenando la boca con lo de «hasta 2027… y más». Es la ensoñación de un Sánchez en fuera de juego. Desmadejado. Y los aplaudidores afectos, poseídos por la causa y henchidos de gozo, baten palmas desaforados. Creen en las hadas. La realidad, por el contrario, es que a Pedrito ‘el tierno’ le tiemblan las canillas y empieza a ver las orejas al lobo cada vez más cerca. Y sin necesidad de prismáticos. Aún así, todo se andará.

En un país serio es inconcebible que haya quien sostenga a un Gobierno, descosido por los cuatro costados. Cercado por la corrupción. Con el crédito por los suelos y asomado al abismo. Pero hay otros intereses a la orden, con el mandato de alargar la ineludible agonía. Es la hoja de ruta, por ejemplo, del Partido Nacionalista Vasco, una formación a la que se le puede acabar el chollo si cae Sánchez. Eso por un lado. Por el otro, que tiene más miedo a Bildu y a sus consecuencias electorales, que a una nube de verano en pleno monte. Los herederos de Sabino Arana saben que se los pueden comer de un único bocado. Y ese miedo guarda la viña. Lo demás son excusas y literatura política de mercadillo, para no apoyar una moción de censura con apellido de instrumental. 

Y lo mismo cabría decir de los separatistas de Junts, con Puigdemont a la cabeza. Estando el ‘amo’ de La Moncloa de por medio, todavía les queda oxígeno. Le pueden seguir chantajeando sin límites, en aras de lograr sus últimos objetivos. Y de manera fundamental, la exculpación definitiva del prófugo y su revuelta pelambrera. Es la aspiración separatista que vale su peso en oro. Además, y al igual que los del PNV con Otegui y compañía, sienten en la nuca el aliento de la abrupta Aliança Catalana y su radicaliza líder, la extremista Sílvia Orriols, en el puente de mando. En los próximos comicios catalanes, la ‘cornada’ a Junts podría ser de varias trayectorias. Y sobre el hule de las enfermerías se siente el frío hasta el tuétano.

De manera, que este es el panorama. Una España que empieza a ser el hazmerreir general -con especial atención en Europa-, por culpa de unos –siempre los mismos- paniaguados irredentos.

Lo más leído