Jorge Brugos

¿Se irá Carlos Pollán al PP?

23/03/2026
 Actualizado a 23/03/2026
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El subconsciente, ese elemento cognitivo que revela nuestros deseos más inconfesables, nuestras percepciones más íntimas y las opiniones que solo nos atrevemos a revelar a nuestros sueños, ha traicionado a Alfonso Fernández Mañueco. Su anhelo de gobernar en solitario tras las elecciones regionales brotó sin filtros. Salió pletórico, dopado de adrenalina; llevaba toda la campaña hablando de certezas y terminó convirtiendo en una su ambición de hacer y deshacer a su antojo, como si el Partido Popular ya habitase en la mayoría absoluta. Cuando le preguntaron por la dependencia de Madrid a la hora de formar gobierno, se vistió de funambulista y cruzó la M-30 cual acróbata por la cuerda tensa desde su Salamanca natal.

No deja de ser triste que la gobernabilidad en nuestra tierra se decida en despachos donde no saben diferenciar el gótico de la catedral de Burgos de la de León. Este centralismo debería ser un filón para formaciones como la UPL, hoy diezmada en los pronósticos por los artificios periféricos de un Carlos Martínez que no acierta a poner nuestra provincia en el mapa. Su partido, además, ha puesto en stand by los presupuestos en Cataluña, esperando que sus coqueteos en catalán no contaminen el acento andaluz de las elecciones de María Jesús Montero. Si en el PP el gobierno se decide desde Madrid, en el PSOE se hace desde Barcelona.

El menú electoral se encamina a precocinar el bipartidismo como plato principal, dejando para el postre a las regiones periféricas. Sumar es ya una resta; qué digo, una división. Vox, por su parte, va camino de la autofagia, hasta el punto de que algunos cargos de Abascal ya hablan de su propio partido en pretérito. Veremos si aguantan cuatro años. Quizá Mañueco ya se proyecta con una mayoría absoluta de facto, imaginando a un Carlos Pollán como vicepresidente no adscrito, exiliado de Vox, repitiendo el guión que ya sufrió Ciudadanos.

Aunque, quién sabe, en este tablero todo es posible: hasta Ciudadanos se presentó a las elecciones y Paco Igea acabó confesando su voto a Izquierda Unida. Si Aragón es el Ohio español, Castilla y León es nuestro Maine patrio.
 

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