Esta pregunta se la está haciendo mucha gente. Concretamente en estas últimas semanas hay dos fenómenos que están dando mucho que hablar. Por una parte la cantante Rosalía ha publicado un disco titulado ‘Lux’ que hace referencia muy directa a la religión. Entre otros titulares hemos encontrado algunos como éstos: «Los teólogos andan alucinados examinando las letras del nuevo disco de Rosalía» o «La artista catalana deja atrás el sonido más reguetonero y explora la conexión con la religión». Que conste que aún no he tenido tiempo de escuchar y analizar la letra y el mensaje que contiene. Tan solo me consta que se está hablando mucho de ello y que el éxito es indiscutible.
Por otra parte, también está muy de actualidad la película ‘Los domingos’, ganadora de la Concha de Oro en el festival de cine de San Sebastián, y dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, que al parecer se manifiesta como no creyente. Ello no impide que en general las opiniones sobre la película sean bastante favorables. De momento tampoco la he visto. El argumento consiste en que una joven se hace monja de clausura, a pesar de la oposición de la familia.
¿Significa eso que se ha puesto de moda la religión? Pensamos que no, en el sentido de que la religión no es una moda, sino una necesidad del ser humano de todos los tiempos, que ha de preguntarse por el verdadero sentido de su vida y cuya respuesta satisfactoria solamente se puede encontrar en Dios. Las modas son pasajeras. Y, desgraciadamente, lo que se ha puesto de moda en los últimos años es no creer y minusvalorar el hecho religioso. El orgullo de la Ilustración, el materialismo de Marx, el pansexualismo de Freud, el nihilismo de Nietzsche, la desesperanza del existencialismo ateo, y la caradura del neomarxismo, entre otros, han puesto de moda la negación de Dios. Por lo tanto el volver a descubrir a Dios no es descubrir el Mediterráneo, sino sencillamente volver a la normalidad, al sentido común, a la sensatez…
Que Rosalía o Alauda se inspiren en la religión nos parece bien. Pero no perdamos de vista que entre las obras de arte o literarias más bellas, a lo largo de los siglos, se encuentran las que han sido inspiradas por la fe, en arquitectura, pintura, escultura, orfebrería, literatura, música… No queremos desmerecer el trabajo de estas dos mujeres, sino desear que sea un ejemplo a seguir, entre otras razones, para acabar con el absurdo de una vida sin Dios, porque, como decía la hija de Stalin, «no podemos vivir sin Dios en el corazón».