Javier Cuesta

Sánchez con calzador

06/09/2026
 Actualizado a 06/09/2026
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Otra estrella en la camiseta, lo más celebrado. Y lo más grave, según nos hacía saber la hoja apostólica local (HAL) que carros y bueyes no podrán transitar el cinco de octubre por la calle Ancha, cagüental. Salvo eso, el verano de mirar pal´sol a lo tonto apenas ha cambiado algo. Es triste tener que retomar donde lo dejamos ayer, en los grandes líderes de opinión. Ahí están los nuevos divos del columnismo, obsesos del pasquín dirigido por un Manso mediocre –los jiménez, arcadis, latorre y demás familia– que tanto veneran a Umbral como maestro pero no siguen sus consignas: «… el artículo debe tener una sola idea. De otro modo es un barullo. (…) El artículo es el desarrollo grácil de una idea, o de una emoción». Sin embargo, ellos no dejan pasar ni una sola de sus deposiciones sin acordarse de Sánchez, venga o no a cuento. De forma paranoica, enfermiza. 

Ahí está ATrapiello (tal gusta de etiquetar; parece ser su último hallazgo) que está hablando en sus sabatinas vomitivas de China o de Cuba o de Irán o de GMontero o de un bibliófilo madrileño… y se le aparece Sánchez en el texto, sin falta, como se le aparecerá en sueños, sin duda; lástima que el buen ilustrador leonés TBenavides vea asociados sus trazos a párrafos encharcados de resentimiento. Su medio/amigo GMartín (Café Arcadía, 17/7/26) concluye que la mala baba ciega no ya su raciocinio sino su escritura, hasta el punto de hacer mala literatura (mala sintaxis, peor sindéresis…) Se ve que lo conoce.

Ahí está el Bustos escribiendo del viaje a la cara oculta de la luna, del barco con hantavirurs o del libro de Uclés… y de Sánchez, siempre. En algún momento del texto/zurullo aparece como si fuese su némesis, su pesadilla. Después de cien artículos que hablan, citan e insultan al Presidente, se larga una columna dedicada en exclusiva a contarnos que no está obsesionado con Sánchez (excusatio non petita…) y que no quiere escribir de él: «Por dos veces he creído haber escrito el último artículo sobre Pedro Sánchez. En octubre de 2016, tras el comité federal que lo defenestró en defensa propia; y en julio de 2023, justo antes de las elecciones que ganó perdiendo. Todo apunta a que próximamente tendré la oportunidad -a la tercera- de sentir esa melancolía anticipada por el adiós a quien tantas columnas nos ha resuelto con sus cotidianas exhibiciones de vileza, cinismo y cobardía. Como Vallejo tengo ya el recuerdo de ese instante, pero hasta entonces procuro prestar al personaje únicamente la atención imprescindible, porque la vida es aquello que pasa mientras escribimos contra Sánchez»»,A (El Mundo, 24/4/26) Puagg.

Ellos y otros iguales, todo rencor y paranoia. Su fijación con el Presidente es absoluta. Deberían tratarse esas patologías porque luego es demasiado tarde y pueden derivar en cualquier desequilibrio. Por ejemplo, sospecho que llegaremos a ver cómo algún fanático –y no anda lejos– se acaba cambiando su primer apellido porque coincide con el de Sánchez. Al tiempo.

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