15/06/2026
 Actualizado a 15/06/2026
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Ahora que acaba de visitar España el Papa León XIV es un momento ideal para volver a exigir la segunda fase de las obras del Parador de San Marcos. Ideado originariamente en el siglo XII por la Orden de Santiago como albergue de peregrinos para atender a «los pobres de Cristo» en su agotador camino a Compostela, el emblemático establecimiento hotelero leonés no recibe el cariño institucional que merece.

Desde que en 2018 se iniciaran las obras de reforma, incluido el derribo del edificio de habitaciones, cada año escuchamos a diferentes responsables del Gobierno anunciar el inminente inicio de la segunda fase, con el correspondiente proyecto y la inclusión en los presupuestos del Estado de las partidas económicas oportunas. Humo.

En 2019, siendo presidente de Paradores el ahora ministro Óscar López, ya se fijaban plazos. En 2022 en una comparecencia en el Senado la entonces ministra de Industria y Turismo y ahora concejala socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto, se comprometió a acelerar el proyecto. En 2023 el Ayuntamiento de León aprobó por unanimidad exigir al Gobierno las obras de las segunda fase. En 2024 y en 2025 más humo. Y en 2026, ocho años después, se reconoce «cierto retraso» en una obra que debería recuperar las doscientas habitaciones perdidas al inicio de la reforma del parador.

Fue Fernando el Católico el que aportó los cuartos para la construcción del actual edificio renacentista del Hostal de San Marcos, una joya arquitectónica que se convirtió en convento, prisión, museo, cuartel militar, hotel y en uno de los símbolos más destacados de esta bimilenaria ciudad. Convertido en 1964 en alojamiento de lujo siendo ministro Manuel Fraga, espera ahora el parador a que alguien le devuelva su máximo esplendor.

Consentimos que nos tomen el pelo. Aceptamos patrañas, que no se destine dinero público a uno de nuestros tesoros. Eso sí, la culpa es del registrador.
 

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