Sacamos de nuestra estantería un pequeño opúsculo de Rogelio Villar, ‘De música. Cuestiones palpitantes’. Su edición en 1917 (Madrid, Ricardo Rodríguez, Editor) nos lleva enseguida, por la fecha y por el momento histórico de la misma, al concepto de nacionalismo musical.
¿Quién era Rogelio Villar, este músico del que se encuentra este delicioso opúsculo en nuestra biblioteca? Transcurriría su no muy larga existencia entre 1875 y 1937. Y se le conocería como «el Grieg español», por los aires nostálgicos de sus composiciones musicales.
Entre su nacimiento en León en 1875 y su fallecimiento en Madrid en 1937, transcurrirían apenas sesenta y dos años, lapso de tiempo en el que transcurrió la aventura vital de este músico leonés, que se formaría en el Conservatorio de Madrid y del que, en 1907, la Orquesta Sinfónica de Madrid estrenaría su ‘Suite romántica’.
Recuperaría y compondría canciones y danzas de su tierra leonesa de origen, entre las que firmó más de un centenar de composiciones, como las tituladas ‘Bereciana’, ‘Maragata’, ‘Bañezana’, ‘Riolago’… o algunas otras de títulos evocadores como ‘Remembranzas’ o ‘Melancolías’.
Sabemos que el nacionalismo musical, en el que podemos adscribir a este músico de origen leonés, como fuera Rogelio Villar, fue un movimiento artístico, nacido en el siglo XIX, pero que llegaría hasta el XX, que trató de crear una identidad musical nacional, incorporando a la música clásica melodías, ritmos y temas del folclore popular.
Albéniz o Falla, entre otros, son representantes en nuestro país de tal movimiento de la música clásica; como también lo es, claro está, Rogelio Villar, el músico leonés de canciones y danzas inspiradas en las tierras leonesas.
En su opúsculo ‘De música. Cuestiones palpitante’, nos indica –dentro de la corriente nacionalista musical de la que hablamos– que «hay que tener muy presente, que el arte, por ser emanación del sentimiento, tiene un carácter más nacional del de otras manifestaciones, de la inteligencia humana, que la ciencia, por ejemplo, que es cosmopolita».
De 1909 –y ya el título nos lleva a ese nacionalismo musical del que hablamos– son sus ‘Canciones leonesas para piano’. Tengamos en cuenta que de ese mismo año son los ‘Cantos populares leoneses, 1ª serie (canciones bañezanas)’ de Manuel Fernández Núñez y Luis Villalba y Muñoz.
La herencia romántica de exploración y documentación de todo lo popular y lo autóctono, de lo particular, del mundo de la raíz, de los ámbitos de las culturas campesinas; así como el posterior nacimiento de la ciencia del folclore, a mediados del siglo XIX en Inglaterra, están gravitando en estos músicos nacionalistas, que incorporan tonadas y melodías recogidas del folclore campesino en sus composiciones clásicas.
Rogelio Villar es un buen ejemplo de ello. Las composiciones de este peculiar «Grieg español» –‘Suite romántica’, la sinfonía ‘Las hilanderas’, el ‘Cuarteto en la mayor’, la ‘Égloga’…– aparecen impregnadas, sí, de ese aire nostálgico de una tierra cuyas melodías imantan en conjunto todas sus composiciones musicales.